Adicciones están más cerca de lo que creemos

Las adicciones están más cerca de lo que creemos, porque cuando hablamos de ellas no solo nos referimos a sustancias que generan adicción, como el tabaco, el alcohol o las drogas, también nos referimos al uso excesivo de nuevas tecnologías, como el teléfono celular, Internet o las compras compulsivas, entre otros hábitos cotidianos.

Un análisis realizado por los consultores de Willis Towers Watson develó que es difícil conocer a cabalidad las implicancias económicas de estos mercados, ya que que en algunos casos, como las drogas, se mueven en la ilegalidad, sin embargo todas las adicciones tienen como rasgo común que tocan íntimamente las conductas del ser humano y por lo tanto el aparato productivo del mundo. «En una sociedad cada vez más consumista el mercado busca conocer nuestro gusto, fidelizarnos en él y crearnos su necesidad. El tabaquismo, el alcohol y las apuestas son tolerados por la sociedad mundial y tienen siglos entre nosotros. En cambio, el consumo de drogas y sustancias psicoactivas son considerados ilegales y sancionadas en muchos ambientes», señalan los consultores. ¿Pero qué ocurre con las adicciones a las nuevas tecnologías que se han integrado a la vida diaria?

A todos nos toca esta problemática, en mayor o menor intensidad, y quizás no se ha considerado en su real dimensión. Por ejemplo, un estudio de 2018 realizado por la Dra. N. Etcoff (Harvard University, patrocinado por Motorola) demostró que el 53% de los millennials consideran su Smartphone como su mejor amigo, 33% de los encuestados priorizó el uso de su smartphone a la propia interacción social y 35% admitía que serían más felices si consultasen menos el teléfono. Por otro lado, la existencia de adicciones en el mundo laboral es indudable, como también lo es la existencia de efectos producidos por ellas en el desempeño del trabajo en términos de cantidad y calidad, así como los efectos nocivos en la prevención de riesgos en las empresas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Para no hablar de alcohol o drogas solamente, si una persona pierde el control sobre una conducta placentera, que luego se destaca y sobresale del resto de actividades en su vida, se ha convertido en un adicto conductual.

Tipos de adicciones

En general se considera que dentro de las adicciones existen dos grupos, las adicciones químicas: cocaína, heroína, cannabis, alcohol, etc. y por otro lado las adicciones comportamentales, entre las que se encuentran: adicción al sexo, a la televisión, a los videojuegos, adicción al trabajo, compras compulsivas, adicción a los ordenadores o computadores, al celular y a Internet.

Las compras compulsivas (sin control) se suelen realizar con tarjetas de crédito, lo que impide ver el dinero que se gasta, para luego enfrentar la realidad de extractos del banco, tener que pedir préstamos, etc.

Las adicciones a la televisión, videojuegos, Internet y computador tienen un factor común: el aislamiento (a veces voluntario), poca interacción social o tener pocos amigos. En estas circunstancias, teniendo uno de estos aparatos a mano, es fácil vincularse a la televisión, al chat, apuestas, videojuegos, etc.

¿Qué hacer ante este riesgo?

Ante tantas posibilidades de tropezar o caer en este problema, las acciones deben ser preventivas primarias, es decir antes de que suceda en el ambiente que corresponda. En casa, el afecto, el cariño y la atención hacia los menores juegan un papel muy importante en la prevención de las adicciones. Si los niños y niñas crecen con amor y seguridad, si tienen confianza para comunicarse, si se sienten comprendidos y valorados, y si además tienen el ejemplo de una familia con reglas y sin adicciones, será difícil que caigan en ellas. Sin embargo, moderar y controlar el uso de equipos, así como el control de tiempos y conocer los gustos y las compañías resultan fundamentales.

En el trabajo, los programas preventivos, la identificación objetiva y precoz (donde hay menor conocimiento del sentir de las personas) a través de la aplicación de encuestas y mecanismos de reporte con profesionales o mecanismos de alta confianza, (extremo cuidado de la confidencialidad) y claridad en las acciones posteriores deben ser la carta de navegación en esta importante situación. El fortalecimiento de las relaciones laborales y un liderazgo enfocado también en las personas, resultan ser factores protectores importantes. En cualquier situación, cuando se identifican casos más serios, además de lo anterior, la intervención terapéutica psicológica e incluso farmacológica es necesaria.