Osteopatía, una disciplina que sana

Aunque para algunos es desconocida, la osteopatía tiene un siglo de antigüedad. Nació en Estados Unidos y su primera escuela fue fundada en 1892 por el Dr. Andrew Taylor Still. Esta disciplina consiste en una terapia manual, correctiva que responde a problemas en los tejidos. Mediante técnicas manuales (dirigidas al tejido afectado: muscular, esquelético, visceral, nervioso o vascular) restablece el equilibrio, aliviando, corrigiendo y recuperando lesiones orgánicas y del aparato locomotor, en cualquier tipo de persona.

Si bien hoy muchos deportistas de élite confían plenamente en la osteopatía para prevenir, aliviar y corregir problemas de salud, esta es una disciplina aplicable a cualquier paciente. La osteopatía permite tratar una lesión que afecta o limita el rendimiento, y algo muy importante: tiene una visión preventiva. Tenistas como Rafael Nadal y Novak Djokovic o el velocista Usain Bolt, en competición o post competición, son asistidos por un osteópata. La valoración de los mejores deportistas del mundo es una prueba de lo beneficioso que resulta la evaluación y tratamiento osteopático para un sano funcionamiento.

Rodrigo Herrera, encargado del área de osteopatía en el Centro de Equilibrio Funcional (CEFCHILE) señala: “La osteopatía es un gran aporte en el entorno deportivo y para la salud en general. Ayuda a prevenir lesiones y también repara lesiones o problemas de sistemas que sufra ‘la persona’. El especialista trabaja sobre los bloqueos articulares generados por sobrecarga o mal gesto deportivo, esto mejora el movimiento global y la funcionalidad de los segmentos corporales. Desde mi punto de vista y desde el fundamento osteopático, en toda disciplina deportiva debería haber un osteópata para ayudar a los competidores a corregir sus disfunciones y así mejorar su rendimiento”.

¿Por qué se puede visitar a un osteópata y cómo es la primera consulta?

Algunos de los motivos de consulta habituales son dolores en las articulaciones, mareos, cefalea, problemas de columna y esguinces. El profesional efectúa una revisión global, crea un informe clínico con parte de la historia del paciente, sus hábitos y rutinas. Se analiza cómo se mueve la persona, sus diferentes posturas, y a través de técnicas manuales, se establece un diagnóstico osteopático. Las lesiones o dolencias pueden tener orígenes múltiples e inesperados, por ejemplo, a veces un esguince mal curado puede ser el responsable de un constante de dolor cervical o de espalda, que se produce años más tarde.

¿A qué personas les recomendarías esta disciplina?

La osteopatía es recomendable para cualquier tipo de paciente: bebés, niños, adultos y adultos mayores. Es un tratamiento favorable para personas con disfunciones en alguno o varios tejidos del cuerpo, ya sean crónicos o agudos. Como ya mencioné, funciona muy bien en deportistas.

 ¿En qué dolencias específicas se logran mejores resultados?

En general siempre se obtienen resultados favorables e importantes mejoras. Sin embargo, si tuviera que escoger algunas dolencias serían: lumbago, dolor de espalda alta, dolor cervical, cefaleas y neuralgias.

¿Cuántas sesiones se necesitan para sentir mejoras?

Depende mucho de la patología, el tiempo que lleva el problema, la gravedad, la historia clínica del paciente y otros muchos factores. Sin embargo, en la primera sesión el paciente sentirá una mejoría; es instantáneo porque el cuerpo pierde tensión y hay corrección inmediata. En la primera atención se dejan indicaciones para optimizar el efecto y se agenda para una semana posterior, en que se definirá si es necesaria una 3ª sesión, o si bien, la lesión fue corregida.

“Recomiendo probar la osteopatía, porque realmente se pueden sentir cambios inmediatos. Esta disciplina es infinita en el listado de herramientas terapéuticas. En lo personal es un trabajo muy gratificante… me toca mejorar a pacientes que llegan invalidados (que han pasado por diagnósticos errados, que han vivido medicados, con importantes períodos de dolor y molestias); tengo suerte también de atender a deportistas de alto rendimiento, que alcanzan mejores resultados y complementan con la osteopatía. Además, están los aficionados que practican alguna actividad deportiva, y muchos otros pacientes ‘normales’ -que no son tan activos-, pero que llegan buscando sanar alguna molestia o lesión. La osteopatía es para todos, en cualquier etapa de la vida, porque logra restablecer el equilibro y esto se puede sentir desde la primera sesión”, manifiesta Rodrigo Herrera, master en osteopatía y kinesiólogo.

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