La fascitis es una lesión habitual y muy temida por los runners. Dependiendo de la gravedad, el dolor puede llegar a inhabilitar la práctica deportiva y dificultar la vida diaria.

¿Por qué puede aparecer esta lesión?

La fascitis se puede generar por el movimiento constante al que estamos sometidos mientras corremos, el esfuerzo produce que los pequeños músculos del pie -que se extienden desde los dedos hasta el hueso del talón- se inflamen, afectando el ligamento de la planta del pie y eso es lo que causa el dolor.

Esta lesión aparece por distintos eventos: un cambio de zapatillas, sobrecarga, modificación de la pisada, sobrepeso, pie plano o pie cavo (excesivamente arqueado), acortamiento o tensión del tendón de Aquiles, debilidad del músculo sóleo o edad (por pérdida de la elasticidad). Puede aparecer también al cambiar la forma de entrenamiento, por entrenamientos en superficies duras o por correr con demasiado apoyo en el talón.

La fascitis es fácil de detectar, se siente un dolor localizado, punzante, fijo e intenso en el talón. La molestia aparece al correr, caminar, algunas veces al estar de pie, incluso puede doler estando sentado.

A young woman massaging her painful heel
A young woman massaging her painful heel

¿Cómo enfrentar la fascitis?

El tratamiento más común para el dolor por fascitis plantar es el uso de antiinflamatorios orales. En algunos casos se requiere rehabilitación kinésica y si es necesario, infiltración local con corticoides.

Lo más importante es reducir los factores que ocasionan la lesión. Para los runners es fundamental usar la zapatilla correcta; se recomienda correr por rutas que eviten sobrecarga, trabajar la musculatura y evitar el sobrepeso.

Si ya sufres de fascitis plantar y eres un runner desatado, debes considerar la evaluación de un profesional; toma las decisiones con apoyo. Es probable que puedas correr disminuyendo la intensidad del entrenamiento: deberás usar zapatillas en las mejores condiciones, evita el asfalto, además puedes necesitar tobillera mientras haces ejercicio, y en algunos casos, durante el día. Lo más importante: colocar hielo en la zona afectada.

Aplicación de láser

“Una excelente opción para el paciente que sufre de fascitis plantar en fase sub aguda, es complementar las sesiones kinésicas con láser diodo de 1064 nm -Laser FOX-,

que provoca un aumento local de la temperatura. Esta terapia es muy beneficiosa cuando el tejido tiene daño, ya que es regenerativa. Al aplicar láser se aceleran los procesos metabólicos, generando una bioestimulación que ayuda con la recuperación de los tejidos afectados. El tratamiento se indica para la fase subaguda de la lesión, cuando ya pasó la inflamación”, explica Natalie Henríquez, Kinesióloga, Directora Técnica de Dr. Feelgood (www.drfeelgood.cl)