Con una historia de vida que se podría describir como fuera de serie para un simple mortal, conversamos con Nahila Hernández , una de las ultramaratonistas más reconocidas de Latinoamérica. Azerbaiyana de nacimiento, cubana por herencia y mexicana por opción, Cuba la formó en sus primeros años como deportista de elite. A temprana edad se fue a vivir a México y a los 34, ya con familia y una vida en marcha, descubrió el ultramaratón, del cual hizo su vida.  

El ultramaratón es una carrera que supera los 42,195 kilómetros (50, 80, 100, 160 KM y más) de una maratón tradicional: “Una carrera que no tiene que ver con la rapidez ni con la distancia, tiene que ver con la resistencia humana”, plantea Nahila Hernández San Juan en su libro “Después de la Distancia”, que se puede descargar gratuitamente en su página web AQUÍ 

Sin rodeos, se puede decir que Nahila es una máquina, con una conciencia y conocimiento de su cuerpo a prueba de cualquier clima y distancia; en su cuerpo lleva centenares de kilómetros -siempre raqueando-, con carreras en desiertos, selva, nieve… Nos acercamos a ella porque su testimonio,  además de sobrecoger en lo extremo, muestra a una mujer sensible y conectada, quien en todo minuto invita a mantener activo el crecimiento personal y siempre pensar en alcanzar metas personales, porque eso nos da libertad y felicidad. 

En tu calidad de mujer, ¿qué es lo que te mueve?

No sé si en mi calidad de mujer, porque me siento ser humano esencialmente, pero obviamente el hecho de ser mujer incluye una serie de características y diferencias respecto de los hombres. Mis aspiraciones individuales y de realización no las asocio a un tema de género.

Evidentemente ser mujer en una cultura machista condiciona y además tengo dos hijas. Desde ahí, hay un sentido de responsabilidad específico que me impulsa a tener un estilo de vida que pueda ser un ejemplo para mis hijas, desde la perspectiva de la independencia de la no permisividad; es algo que hablo mucho con ellas, pero creo que todo eso se construye desde la seguridad y la autoestima, independiente del género. Busco inculcarles la importancia de estos aspectos en la construcción de la personalidad y de la vida futura, sin esos elementos es muy difícil que como mujer logres independencia, libertad, felicidad, etc.

¿Cómo te ves hoy y qué sientes que proyectas?

Me veo como una mujer que ha tenido una historia de vida diferente a la mayoría, que ha logrado persistir en su búsqueda personal de un proyecto diferenciado, balanceado en lo posible y feliz. Me veo como una mujer de 46 años que ha salido adelante, ha crecido, madurado, aprendido; siento que la edad no es un impedimento para seguir creciendo y tener ganas de hacer cosas.

De la interacción con terceros, entiendo que proyecto éxito, seguridad, persistencia, capacidad física y mental, que no hay imposibles. 

Por mi historia personal, hay cierta analogía con el sueño americano: aunque provengas de la nada -materialmente hablando- puedes hacer y construir mucho con determinación, con disciplina y con preparación. En el fondo, una parte de mí es así.  Afortunadamente, no hay mucha diferencia en cómo yo me veo a mí misma y en cómo me ven los que interactúan conmigo. Habría que preguntar a más personas que me conozcan para saber lo que realmente proyecto.

¿Qué te ha motivado y qué te motiva para lograr objetivos deportivos y personales?

Motivación es un tema que he estudiado bastante, porque creo que va asociado al éxito, la felicidad y el desarrollo integral de las personas. Su clave está en sostenerla lo mejor posible y el mayor tiempo posible, lo que aplica para cualquier ámbito. Mi motivación más profunda tiene que ver con búsqueda, aprendizaje: un poco de curiosidad, aventura, competitividad, adrenalina, egocentrismo seguramente. Pero más allá de esas cosas, ciertamente dentro de mí, en la Nahila niña hay una exploradora, una persona con mezcla africana y celta que nació para desafiarse, proponerse objetivos y conseguirlos.

Probablemente me sentiría muy aburrida sin todo ello y eso aplica al deporte, a mi amor por el estudio, aprender, adquirir conocimientos, experiencias. Todo lo que tenga que ver con mejorarme a mí misma y sacarle jugo a la vida. Es la mezcla de todo eso que no es divisible entre lo deportivo y lo personal.

El deporte tiene sus propios métodos de motivación que están más estudiados, asociados a técnicas precisas del enfoque del atleta, la visualización, técnicas de concentración, lo que tampoco está peleado con otros ámbitos. Pero creo que nada de eso funciona si la persona no tiene una motivación intrínseca y yo creo que en mi caso es así, porque de lo contrario no estaría donde estoy y no estaría haciendo lo que estoy haciendo. Donde nadie me ve ni me oye soy igual de inquieta, proponiéndome cosas, desafiándome, tratando de hacer mejor las cosas, aprendiendo, buscando desafíos, curioseando por la vida.

¿Qué sientes que te falta por alcanzar?

No me plateo mucho la vida en esos términos, porque conforme logras cosas, generas nuevas expectativas, cambias, creces, te apasionan nuevas ideas, etc.. En términos más aterrizados, me falta por alcanzar estabilidad económica, la vejez en buenas condiciones, llegar a ver mis hijas convertidas en mujeres libres, independientes, felices, realizadas. Deportivamente no sé, ando cerca de los 50, sería un poco iluso de mi parte pretender alcanzar más de lo que he logrado con todas las limitaciones que tengo y que he tenido. En ese sentido estoy muy realizada con lo que tengo y lo que he tenido, lo que no significa dejar de desafiarme o encontrar nuevos objetivos, ya veremos.

¿Cuál sería tu mensaje a modo de motivación?

Yo no creo mucho en los mensajes hablados, creo en las acciones y el ejemplo, “Facta Non Verba”, pienso que mi mensaje ha sido consistente acerca del valor de la congruencia. Ojo, no hablo de perfección, pero sí de la consistencia y la congruencia como forma de vida: con quien eres, lo que te propones y lo que te realiza.

Si lo traducimos a un mensaje para otras mujeres, les digo: Busquen navegar hacia la congruencia entre lo que piensan, dicen y hacen. Suele ser el camino más largo y complejo, pero al final es siempre lo mejor. Yo procuro vivir así y considero que lo que he conseguido va en ese sentido. Si ese mensaje puede ayudar a terceros es maravilloso y, sobre todo, si puede incidir en las personas que realmente me conocen y son cercanas a mí, mucho mejor.

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@nahilahernandez / YoutubeNahila Hernandez