Se renuevan sueños, deseos e ilusiones…a la espera de lo que trae el 2021. Todo puede ser (pero a la vez nada). Todo lo puede querer Dios (aunque también Dios es el que, a veces, no quiere). Puedes encontrar el amor, pero también te puedes divorciar. Puedes viajar, como puedes quedarte encerrado bajo cuatro llaves cubiertas con alcohol gel.

Un año que sigue al 2020 podría ser como el hermano más chico de familia numerosa: a nadie le importa. No es fácil venir después de un año lleno de cambios radicales. ¿Qué más puede pasar el 2021? El fin del mundo se anunció para años que pasaron y también para los que vienen cerca del 3000. Afortunadamente, los de ahora, no estaremos para vivirlo. ¿Tal vez, este fin de mundo no estuvo dentro de los registros de los encargados de predecir y calendarizar la destrucción de la humanidad? Porque claro, si desaparecemos, siempre se piensa en que el agente del exterminio será exógeno: un meteorito, alienígenas u otros seres o fenómenos espantosos; otros, siempre otros. Los predictores de destrucción del mundo no han aducido causas endógenas: ¿Y si se trata en realidad de autodestrucción? Es mentalmente enloquecedor para nuestra especie pensar que nos estamos autoeliminando y al mismo tiempo, leemos que la expectativa de vida podría llegar a los 120 años. Que nos aferramos a la vida, la belleza y a la juventud con lo que nos queda de dentadura mientras destruimos el planeta completo, incluidos los sistemas mentales y emocionales de todos los terrícolas.

¿Qué nos trae el 2021? Año del Buey, año de Acuario, año como todos los otros del calendario gregoriano. Pero podría ser cualquier otro que no empiece en enero. Porque lo que se lee entre líneas de la frase “Lo que nos trae” es exógeno. ¿Qué quieres que te traiga? Paz, amor, trabajo, dinero, felicidad, más cupo en la tarjeta de crédito, más tiempo para ir a los maravillosos centros comerciales. Tantas cosas “nos puede traer”. Tantas cosas “nos” pueden pasar. Esperando los cambios que traigan los doce meses que vienen, nos podemos momificar. Vivimos en esa cómoda ilusión de cambio: “algo”, “alguien” hará algo distinto para que nuestras vidas cambien. Volviendo a lo endógeno y después de un año que remeció con fenómenos de dudosa procedencia exógena, ¿qué cambios harás tú el 2021?, el terremoto ¿logró movilizar algo o seguimos esperando ilusionados lo que está por venir?