La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial y multicausal que corresponde a una alteración de la correcta función del tejido adiposo en su capacidad para almacenar la grasa (tanto en forma cuantitativa como cualitativa). Lamentablemente, hoy encontramos un número elevado de personas que muestran un depósito excesivo de grasa en el tejido adiposo y que hace varios años alcanza proporciones epidémicas. Su principal causa es el desequilibrio crónico entre la ingesta y el gasto de energía a favor de la primera. ¿Qué consideraciones hay que tener en el manejo del sobrepeso y la obesidad? Hay que tener claro que esta condición lleva a procesos que generan inflamación del tejido, conocida como lipo-inflamación, y termina vertiendo factores inflamatorios a otros tejidos u órganos por el torrente sanguíneo, que a la larga se vincula con desórdenes metabólicos y funcionales (proceso denominado Inflamación sistémica de bajo grado). 

Grasa versus músculo

Al momento de buscar una pérdida de kilos, hay que saber que la restricción calórica puede ser eficiente en lo que significa “perder peso”. Pero las disminuciones drásticas en la ingesta alimenticia sin considerar si se pierde músculo o grasa en el camino y sin una guía adecuada, puede provocar una serie de alteraciones fisiológicas en el proceso, tales como: la disminución del metabolismo basal, pérdida de tejido muscular, carencias nutricionales y alteraciones tanto psicológicas como físicas. Este escenario genera un efecto de recuperación del peso una vez que esta intervención dietética se detiene.

Composición corporal

Vale la pena destacar que existen aspectos más importantes que deben ser considerados en el tratamiento de la obesidad aparte de reducir el peso, entre ellos, el contenido de grasa visceral (muy relacionado con procesos inflamatorios), una adecuada composición corporal (relación músculo/ grasa), alteraciones musculoesqueléticas y cardiometabólicas, entre otras.   

Gran cantidad de estudios demuestran que el enfoque más efectivo para el tratamiento de este problema es una combinación entre una adecuada alimentación (más que una dieta), hacer ejercicio y la modificación del comportamiento. Incorporar el ejercicio y actividad física, más cambios el comportamiento, juegan un papel clave en lo que se refiere al descenso y mantención de un peso y % de grasa saludable en el tiempo.

¿Por qué estar activos?

El ejercicio es una herramienta que no solo controla el porcentaje graso sino que provoca mejoras metabólicas, cardiovasculares y fisiológicas, que favorecen una adecuada salud y disminución del riesgo de morbilidad y mortalidad de las personas que presentan obesidad. Por tal motivo, es trascendental que el profesional médico comprenda y promueva que el ejercicio es en realidad medicina, hay que educar para que las personas -considerando el contexto de cada uno- busquen resultados que se mantengan en el tiempo, más allá de la pérdida de grasa o peso corporal, que se busque un objetivo de vida saludable, con el fin de no llegar a medicación o las cirugías.

Por: Hernán López