Al mal tiempo buena cara

Es fin de año y se acumula mayor estrés… ¿qué tan optimista te sientes en esta fecha? ¿qué tan positivo eres para enfrentar la vida? Si piensas que son simples divagaciones, te confirmamos que ‘las personas optimistas se enferman menos’. Así como lo lees, diversos estudios indican que si mantienes un buen ánimo te recuperas más rápido y tienes mayores defensas, por eso: ‘piensa positivo’

 ¿Qué es ser optimista?

Se podría decir que es mirar siempre el vaso medio lleno, y que bajo este prisma se asume que, cuando surgen dificultades, las expectativas favorables incrementan los esfuerzos de las personas por alcanzar sus objetivos. Las personas optimistas reportan menos síntomas, tienen recuperaciones más rápidas y sufren menos angustia.

El optimismo es un factor protector de la salud, como se ha demostrado. “Las investigaciones han reportado asociaciones positivas entre optimismo e indicadores físicos y mentales, tales como depresión, cáncer y problemas cardiovasculares. Esta mirada plantea que ‘las personas positivas’ salen más rápido de las enfermedades y está comprobado que este recurso individual permite afrontar de manera más eficiente situaciones o eventos desfavorables”, afirmó la psicóloga Patricia Zúñiga.

Una persona optimista explicará los malos sucesos como una causa externa, las cosas vienen desde fuera y no desde ellos: ´hoy día me fue mal en una prueba, pero eso no significa que mi vida sea mala en general’. En el caso contrario, los pesimistas explican los malos sucesos como eventos negativos que les ocurren en la vida cotidiana, los sienten como una causa interna y piensan que todo en la vida siempre les saldrá mal.

“Hay muchas investigaciones respecto a factores protectores de la salud y uno de los principales que se revelan es el optimismo. Hay dos grandes áreas que han estudiado este tema: por un lado la psicología de la salud, cuyos estudios comenzaron precisamente con los pacientes con enfermedades como el cáncer o VIH. Y, por otro, la psicología positiva, la cual define la conducta optimista como la propensión a ver y  juzgar las cosas desde los aspectos más favorables”, explicó Patricia Zúñiga (en la “Segunda Jornada de Dolor Crónico no Oncológico Lumbar”) de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico y Unidad del Dolor Crónico de la Clínica Kennedy.

No al pesimismo

La psicóloga Patricia Zúñiga afirmó que los recursos personales como el optimismo o la autoestima positiva sí funcionan como factores protectores de la salud, porque contribuyen a afrontar activamente las enfermedades y minimizan los aspectos psicológicos negativos. “Los individuos con un buen estado de ánimo tienen un mejor sistema inmune y se recuperan más rápido”.

Pensar positivo libera endorfinas en el cerebro, lo que reduce el dolor e incrementa el placer. Los pensamientos positivos producen neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que resultan estimulantes. Son una fuente de energía que favorece la conservación y restauración de una buena salud. Desde este punto de vista, una buena frase para acuñar es: ‘No te olvides de ser optimista y verás como la vida se hace más fácil, saludable y placentera’.