En el actual contexto de pandemia por Covid–19, es aún más importante cuidar el sistema respiratorio. ¿Por qué dejar de fumar, sobre todo en tiempos de pandemia? De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aquellas personas que fuman tabaco tienen más probabilidades de desarrollar síntomas graves en caso de padecer el virus, debido a que el Covid–19 es una enfermedad infecciosa que ataca principalmente los pulmones.

El tabaquismo deteriora la función pulmonar, lo que dificulta que el cuerpo luche contra múltiples enfermedades respiratorias. Por ello, dejar de fumar tabaco presenta múltiples beneficios inmediatos y a largo plazo. Por ejemplo, a los 20 minutos de suspenderlo, disminuye el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial. Después de 2 a 12 semanas, mejora la circulación sanguínea y aumenta la función pulmonar, mientras que al año, el riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria (enfermedad en los principales vasos sanguíneos del corazón) es un 50% inferior al de un fumador.

“Dejar de fumar tabaco es una de las mejores decisiones que una persona puede adoptar, ya que además de presentar beneficios rápidos y prolongados para el sistema respiratorio, también disminuye la probabilidad de sufrir otras consecuencias en nuestra salud, como disfunción eréctil, dificultades para quedar embarazada, partos prematuros, entre otros”, mencionó el broncopulmonar Felipe Erpel de Clínica Bupa Santiago.

Pero los beneficios no solo son físicos sino también psicológicos. “Muchas veces, la conducta de fumar tabaco se asocia a una experiencia de angustia o ansiedad, en la que el cigarro ayuda a disminuir esa sensación desagradable. Pero si bien en un principio el efecto del tabaco puede sentirse como un alivio, genera una gran dependencia fisiológica y psicológica”, explicó el psiquiatra Cristóbal Fraumeni de Clínica Bupa Santiago.

Así, junto con los beneficios físicos, también destacan los emocionales. “Dejar el tabaco les permite a las personas sentirse protagonistas de su vida; volver a tener una sensación de autocontrol y autocuidado, lo que es muy importante. Además, de una u otra forma, hace que se enfrenten a esa situación incómoda que los llevó a fumar, permitiéndoles conocerse mejor y resolver sus problemas de manera más funcional”, afirmó el psiquiatra.

En este sentido, los especialistas recomendaron que todos los fumadores que dejen el tabaco deben seguir un tratamiento médico integral que aborde tanto las molestias físicas de la abstinencia como las dificultades emocionales que se vayan presentando durante el proceso.