Poco sabemos masivamente de las causas y síntomas más frecuentes de los Trastornos de coagulación, hemofilia. La hematóloga de Nueva Clínica Cordillera, doctora Carolina Rojas, se refirió a este tema explicando que en la actualidad se presenta un aumento en la esperanza de vida de quienes padecen esta condición, además, aclara que los tratamientos disponibles hoy son mucho más efectivos y es bueno conocer diferencias en la manifestación y el padecimiento de hemofilia entre hombres y mujeres.

La hemofilia -o trastorno de la coagulación-, en algún momento, significó una baja importante en la expectativa de vida, pero hoy es posible controlarlo por medio de tratamientos, señala la doctora Rojas, quien agrega que los trastornos de coagulación son “disfunciones de un proceso que ocurre normalmente en todas las personas y que depende de los vasos sanguíneos”. Añade que este tipo de padecimientos “puede responder a problemas adquiridos o de carácter genético y, en la mayoría de los casos, hay mutaciones que alteran los factores de coagulación, generando síntomas y signos”, que permiten interpretar el cuadro.

La doctora Rojas afirma que la hemofilia es principalmente congénita y “se diagnostica de manera precoz, habitualmente, antes de los tres años”, pero que cuando es leve “podría llegar a diagnosticarse entre los ocho a diez años”. Esto, porque si la enfermedad es severa, los pacientes “pueden tener hemorragias muy precoces, incluso, antes del mes de nacimiento”, a diferencia de si es moderada o leve, donde se manifiesta “cuando los niños comienzan a jugar, caerse y a tener tropiezos”, generando “hematomas en los músculos y las articulaciones”, que llaman la atención de los padres y alertan sobre un problema.

Hemofilia en mujeres 

Respecto a las particularidades y diferencias en el padecimiento de hemofilia entre hombres y mujeres, la profesional de Nueva Clínica Cordillera sostuvo que este trastorno de la coagulación “afecta el cromosoma X, por lo que en general las mujeres son portadoras y los hombres son los que manifiestan la enfermedad cuando tienen los dos cromosomas afectados”.

La especialista también precisó que, en el caso de las mujeres, “cuando son portadoras, también pueden tener los niveles de factor VIII bajo el 40%” e incluso manifestar una sintomatología muy similar a la de los pacientes hemofílicos y añadió que “además de la posibilidad de heredar a sus hijos la enfermedad, cuando saben que la tienen, pueden tener también las manifestaciones” y en esos casos, “se tratan de la misma manera que en los hemofílicos”.

La hematóloga de Nueva Clínica Cordillera expresó que, en el caso femenino, “las pacientes habitualmente presentan anemia porque hacen estos sangrados por las reglas y sangrados digestivos, que a veces son silentes” y destacó que por ello podrían retrasar el tratamiento de la hemofilia, motivo por el que sugiere a las mujeres consultar de manera oportuna ante cualquier tipo de anormalidad en materia de coagulación y flujo de sangrados.

Tratamiento

Pese a que inicialmente la hemofilia disminuyó de manera considerable la expectativa de vida de quienes la padecían, actualmente esta “es igual a la del resto de la población porque los tratamientos han evolucionado muchísimo y ahora las personas acceden a medicamentos que previenen estos episodios de sangrado severo, lo que les permite llevar una vida normal”, señala.

Respecto a los tratamientos para controlar la hemofilia, la profesional explicó que actualmente hay disposición de los pacientes el factor antihemofílico A, más conocido como el factor VIII, una glucoproteína que actúa como uno de los cofactores de la coagulación y que puede ser administrada “en forma preventiva o de tratamiento frente a una hemorragia”. 

Finalmente, la doctora Rojas también expresó que a los padres de hemofílicos hoy se les entrega una serie de recomendaciones “para hacer un tratamiento preventivo, antes de que se produzcan los sangrados espontáneos y eso provoque un daño en la articulación que podría ser permanente” y destacó la importancia de este tratamiento, que consiste en la aplicación periódica de medicamentos y la realización de fisioterapia con los kinesiólogos “para mejorar la musculatura y hacer que las articulaciones estén en mejores condiciones”.