Alrededor del 5% y 6% de las personas con enfermedad de alzheimer desarrollan síntomas antes de los 65 años, lo que se le denomina alzheimer precoz o temprano. La mayoría de quienes presentan esta patología se encuentran entre los 30 y 50 años, y dada su asociación a la tercera edad, en personas jóvenes se hace más complejo su diagnóstico.

“A diferencia del alzheimer “clásico”, en donde predomina la “pérdida de memoria episódica”, en el caso precoz “destacan características clínicas atípicas tales como lo son cefaleas, mioclonías (tirones y calambres musculares), convulsiones y alteraciones de la marcha”, sostiene el doctor Cristian Neira, neurólogo de Nueva Clínica Cordillera. 

Hoy, frente a condiciones de encierro y aislamiento social, su diagnóstico precoz es cada vez más complejo, esto en consecuencia ocasiona que la enfermedad “siga un curso más agresivo, donde la persona tenga alteraciones conductuales y cognitivas de mayor severidad, situación que requerirá atención médica periódica con el médico de cabecera del paciente que sufre de esta patología”, puntualizó el profesional. 

6% DE LAS PERSONAS QUE PRESENTAN DEMENCIA TIENEN SÍNTOMAS ANTES DE LOS 65 AÑOS

En tanto, el desarrollo temprano de la enfermedad sigue un curso más agresivo en el caso de aquellos pacientes jóvenes “con mayores dificultades psico-sociales”, en los que se genera un deterioro más acelerado, pero con menor compromiso de memoria.

Algunas de las conductas de riesgo asociadas a esta patología son los traumatismos encéfalo craneanos (TECs), dado que “comprometen un riesgo general para las demencias”. Sin embargo, Neira destacó que el alzheimer temprano “tiene una gran predisposición genética”, por lo que es difícil de prevenir. Por ello, a diferencia del alzheimer común, no se involucran factores de riesgo tradicional como lo son la edad, el género femenino, la baja reserva cognitiva y otros de riesgo cardiovascular.

El profesional sostuvo que el diagnóstico de este padecimiento conlleva retos específicos derivados del momento vital de la persona afectada y, por ello, señaló que “es importante el apoyo de sus seres queridos y ayuda profesional que le permita mantener una mejor integridad física y emocional”.

Respecto a su tratamiento, el médico manifestó que, “lamentablemente, al igual que el alzheimer tradicional, aún no disponemos de una terapia curativa. Se dispone solo de manejo sintomático farmacológico, como antidepresivos, si está con depresión, o un antipsicótico, si está con conductas agresivas. Es importante que los familiares y cercanos del paciente cuenten con apoyo profesional para poder manejar una enfermedad que afecta tanto a la persona que la padece como a quienes lo rodean”, aclara el neurólogo.

Finalmente, el especialista también realizó una serie de recomendaciones para identificar síntomas o predisposición a padecer de alzheimer precoz para acceder a un tratamiento oportuno y sugiere:

  • Ante cualquier sospecha o antecedente familiar, realizar una evaluación médica completa con un médico especializado en enfermedad de alzheimer.
  • Escribir los síntomas de pérdida de memoria u otras dificultades cognitivas para posteriormente poder compartir la información con un profesional de atención médica.
  • De ser diagnosticado con la enfermedad, tomar las medidas pertinentes y recomendadas por su médico, con el objetivo de tratar de la mejor manera posible esta patología.
  • Llegar a acuerdos con su círculo cercano respecto al futuro, tanto en términos legales como a nivel de cuidados, dado que la enfermedad se encuentra en etapa temprana y el paciente tiene capacidad de toma de decisiones.