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Hipertensión: la “epidemia silenciosa” que afecta a 1 de cada 3 personas

La hipertensión arterial no hace ruido, no avisa fuerte y muchas veces ni siquiera da síntomas claros. Pero mientras tú sigues con tu rutina —el trabajo, la casa, el Metro en Santiago, el cansancio acumulado del día a día— esta condición puede estar avanzando sin que te des cuenta. Y ese es justamente el problema.

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión, impulsado por la Organización Mundial de la Saludjunto a la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, para recordar algo que sigue siendo urgente: la hipertensión es el principal factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y hoy afecta a cerca del 34% de la población adulta en el mundo. Es decir, una de cada tres personas.

Y lo más preocupante no es solo cuántos la tienen, sino cuántos la tienen sin control.

Una enfermedad silenciosa, pero con consecuencias serias

El gran problema de la hipertensión es que no duele. No siempre da señales claras, y cuando aparecen síntomas como mareos, fatiga o molestias inespecíficas, muchas veces ya hay daño acumulado.

Según especialistas, solo una de cada cinco personas hipertensas logra mantener su presión bajo control. Y eso abre la puerta a complicaciones graves como el accidente cerebrovascular, el infarto agudo al miocardio, el insuficiencia renal y la insuficiencia cardíaca.

En palabras simples: no tratarla a tiempo puede tener consecuencias que cambian la vida por completo.

El doctor Jorge Jalil, presidente de SOCHICAR, lo resume con claridad: que solo un 34% de los pacientes tratados tenga presión controlada significa que la mayoría no está alcanzando las metas necesarias para reducir riesgos cardiovasculares.

El riesgo no está solo: viene acompañado

La hipertensión rara vez llega sola. Suele ir de la mano con otros factores que aumentan el peligro: colesterol alto, diabetes, obesidad abdominal y tabaquismo.

Es como una suma silenciosa de riesgos que, con el tiempo, va debilitando el sistema cardiovascular.

Y aquí hay un punto clave: muchas personas creen que “si me siento bien, estoy bien”. Pero con la hipertensión eso no funciona así. Puedes sentirte normal mientras tu presión arterial está dañando órganos vitales sin que lo notes.

¿Quiénes están más expuestas?

Aunque la hipertensión afecta a hombres y mujeres, hay diferencias importantes en el nivel de conciencia.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud en Chile, las mujeres suelen tener mayor conocimiento sobre la enfermedad, se controlan más y siguen mejor los tratamientos. En cambio, en hombres la detección suele ser más tardía.

Esto es especialmente importante en menores de 50 años, porque la enfermedad puede avanzar silenciosamente durante años.

En Chile, el conocimiento ha mejorado con el tiempo: en 2003 solo el 40% de las personas hipertensas estaba en tratamiento. Entre 2003 y 2017, el nivel de conciencia subió del 59% al 66%. Pero aún no es suficiente.

Cómo prevenir la hipertensión en la vida real

La buena noticia es que la hipertensión sí se puede prevenir y controlar en gran parte con cambios en el estilo de vida. No se trata de cambios extremos, sino de hábitos sostenibles.

Estas son las recomendaciones más importantes:

  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar al menos 2 horas y media de actividad física semanal.
  • Reducir el consumo de sal y alimentos ultraprocesados.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en potasio.
  • Evitar el tabaquismo.
  • Medir la presión arterial de forma regular.
  • Controlar colesterol y glucosa.
  • Seguir el tratamiento médico si ya existe diagnóstico.

Puede sonar básico, pero ahí está la clave: la constancia.

Santiago y el ritmo que no ayuda

Si vives en Santiago, probablemente esto te suene familiar: jornadas largas, poco tiempo para cocinar, estrés constante, traslados eternos y poco espacio para desconectarse.

Ese estilo de vida urbano es justamente uno de los factores que más influye en el aumento de enfermedades cardiovasculares.

No se trata de culpas, sino de contexto. Por eso los especialistas insisten en algo importante: la prevención debe ser parte de la rutina diaria, no una tarea pendiente.

Educar, detectar y actuar a tiempo

Otro punto crítico es la detección temprana. La hipertensión debería medirse con la misma normalidad con la que revisamos otras cosas del cuerpo.

El doctor Jalil insiste en la necesidad de educar desde edades tempranas y de implementar controles más masivos, incluso en espacios laborales.

También destaca la importancia de facilitar el acceso a medicamentos y de fomentar tratamientos simples, efectivos y sostenibles en el tiempo.

Porque no basta con saber que existe la enfermedad: hay que actuar antes de que aparezcan las complicaciones.

Un llamado que no puede esperar

La hipertensión es silenciosa, sí. Pero sus consecuencias no lo son. El daño puede ser profundo y muchas veces irreversible si no se detecta a tiempo.

Lo importante es entender que no es una enfermedad “de personas mayores” ni algo lejano. Está aquí, en la vida cotidiana, en el estrés, en la alimentación rápida, en el poco descanso.

Y la mejor herramienta sigue siendo la misma: prevención, control y hábitos saludables.

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