Esa sensación es conocida por casi todos. Empieza con un leve dolor de garganta, la nariz un poco tapada, escalofríos o un cansancio que aparece de la nada. Entonces surge la frase que se escucha una y otra vez durante el invierno: “como que me voy a resfriar”.
Aunque muchas veces esos primeros síntomas parecen inofensivos, en plena temporada de alta circulación de virus respiratorios es importante prestarles atención. Actuar a tiempo no solo puede ayudar a aliviar el malestar, sino también evitar complicaciones y disminuir el riesgo de contagiar a otras personas.
El escenario sanitario actual obliga a estar más atentos que nunca. De acuerdo con el último informe del Ministerio de Salud, la red integrada cuenta con 760 camas críticas pediátricas habilitadas, con una ocupación del 72,1%, mientras que en adultos existen 4.453 camas críticas, cuya ocupación alcanza el 94,2%. La mayor parte de estas hospitalizaciones corresponde a enfermedades respiratorias, una realidad que vuelve aún más importante el autocuidado.
Frente a este panorama, el broncopulmonar infantil de Clínica INDISA, Dr. Pedro Astudillo, entrega recomendaciones para enfrentar los primeros síntomas y saber cuándo realmente es necesario acudir a un servicio de urgencia.
Escucha las señales que da tu cuerpo
Muchas veces el organismo avisa antes de que aparezca un resfrío por completo. Ese cansancio poco habitual, el dolor de garganta o una leve congestión nasal son señales de que el sistema inmune está trabajando.
En lugar de seguir con la rutina como si nada ocurriera, lo mejor es bajar el ritmo.
El especialista explica que uno de los errores más frecuentes es minimizar los primeros síntomas y continuar con jornadas intensas de trabajo, estudios o actividad física, retrasando la recuperación.
Descanso, hidratación y abrigo: el primer tratamiento
No existe una fórmula mágica para detener un resfrío, pero sí hay medidas simples que pueden ayudar al organismo a recuperarse mejor.
La primera recomendación es descansar. Dormir bien y disminuir la actividad física permite que el cuerpo concentre su energía en combatir el virus.
También es importante mantenerse abrigada, evitando los cambios bruscos de temperatura, especialmente durante las mañanas y noches, cuando el frío suele ser más intenso en Santiago.
La hidratación es otro aspecto clave. Beber agua con frecuencia, consumir infusiones tibias o caldos ayuda a mantener hidratadas las mucosas respiratorias, facilitando la eliminación de secreciones y disminuyendo la irritación de la garganta.
Aunque muchas personas recurren inmediatamente a medicamentos, el llamado es a evitar la automedicación.
No todos los medicamentos sirven para un resfrío
Uno de los errores más comunes durante el invierno es comenzar un tratamiento con antibióticos sin indicación médica.
El Dr. Astudillo recuerda que los antibióticos no eliminan los virus, por lo que no sirven para tratar un resfrío común o una influenza.
Si existe fiebre o malestar general, lo recomendable es utilizar analgésicos o antipiréticos previamente indicados por un profesional de la salud y observar cómo evolucionan los síntomas durante las siguientes horas o días.
Cada persona responde de manera diferente, por lo que es importante evitar recomendaciones informales o medicamentos que hayan sido recetados para otra persona.
¿Cuándo hay que ir a una urgencia?
No todos los cuadros respiratorios requieren atención inmediata en una clínica o un hospital.
De hecho, aprender a reconocer los signos de alarma ayuda a utilizar de mejor manera los servicios de urgencia, especialmente durante los meses en que estos presentan mayor demanda.
En los niños, es importante consultar rápidamente si aparecen síntomas como:
- Respiración acelerada o dificultad para respirar.
- Hundimiento de las costillas al inspirar.
- Aleteo nasal.
- Fiebre alta que no disminuye con las medidas habituales.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlos.
- Llanto inconsolable o irritabilidad extrema.
- Rechazo total a la alimentación, especialmente en lactantes.
En los adultos, las principales señales de alerta son la dificultad para respirar, el dolor opresivo en el pecho o una fiebre alta que persiste durante más de tres días.
Frente a cualquiera de estos síntomas, la recomendación es consultar oportunamente con un profesional de la salud.
La vacunación sigue siendo la mejor protección
Aunque muchas personas piensan en vacunarse solo cuando comienzan a aumentar los contagios, los especialistas insisten en que la inmunización continúa siendo la herramienta más efectiva para prevenir cuadros graves.
El llamado es especialmente importante para quienes pertenecen a grupos de mayor riesgo, como adultos mayores, embarazadas, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
Mantener al día las vacunas contra la influenza y el Covid-19, además de acceder a las estrategias preventivas disponibles para lactantes frente al Virus Respiratorio Sincicial (VRS), puede marcar una diferencia importante en caso de contagio.
Según explica el especialista de Clínica INDISA, la vacunación no siempre evita enfermarse, pero sí reduce considerablemente las posibilidades de desarrollar complicaciones que requieran hospitalización.
Pequeñas medidas que ayudan a todos
Durante el invierno también cobran importancia los hábitos cotidianos.
Si comienzas con síntomas respiratorios, lo más recomendable es permanecer en casa siempre que sea posible para evitar nuevos contagios.
Si debes salir, utilizar mascarilla sigue siendo una medida efectiva para disminuir la transmisión de virus respiratorios, especialmente en lugares cerrados o con alta concentración de personas.
A esto se suma el lavado frecuente de manos, la ventilación diaria de los espacios interiores y evitar el contacto cercano con personas que pertenezcan a grupos de riesgo cuando existan síntomas.
Son acciones simples, pero que siguen siendo fundamentales durante la temporada invernal.
No ignores los primeros síntomas
Muchas veces el resfrío comienza de forma silenciosa y es fácil pensar que desaparecerá solo. Sin embargo, escuchar al cuerpo y actuar desde los primeros síntomas puede hacer una gran diferencia.
Descansar, hidratarse, evitar la automedicación y reconocer cuándo realmente se necesita atención médica permite enfrentar mejor las enfermedades respiratorias y, al mismo tiempo, contribuir a disminuir la presión sobre los servicios de urgencia, que durante el invierno trabajan con una alta demanda.
En una temporada marcada por la circulación de distintos virus, el autocuidado sigue siendo la mejor estrategia para proteger nuestra salud y la de quienes nos rodean.



