En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Aldeas Infantiles SOS Chile pone el foco en una pregunta que puede parecer simple, pero que no siempre hacemos: ¿cómo están nuestros adolescentes, de verdad?
Hay conversaciones que pueden parecer pequeñas, incluso cotidianas, pero que terminan siendo mucho más importantes de lo que imaginamos. Un “¿cómo estás?”, dicho con atención y no por cumplir, puede abrir una puerta. Una escucha sin juicios puede convertirse en un espacio seguro. Y un adulto que permanece disponible puede marcar una diferencia.
En Chile, el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes, una realidad que obliga a mirar la prevención mucho más allá del momento en que aparece una crisis. Para Aldeas Infantiles SOS Chile, prevenir también significa construir, desde antes, las condiciones necesarias para que niños, niñas y adolescentes sepan que pueden pedir ayuda.
Porque esperar a que algo ocurra para preguntar cómo estamos quizás sea demasiado tarde.
Escuchar antes de que exista una crisis
La adolescencia es una etapa de cambios. Hay más autonomía, nuevas relaciones, búsqueda de identidad y, muchas veces, una necesidad creciente de independencia. Pero que un adolescente quiera tomar sus propias decisiones no significa que los adultos deban desaparecer de su vida.
Al contrario.
Un adulto protector no necesariamente es quien tiene todas las respuestas. Muchas veces es simplemente quien está. Quien pregunta. Quien escucha. Quien no se aleja cuando la respuesta no es la que esperaba.
“Muchas veces creemos que para acompañar a un adolescente necesitamos tener todas las respuestas, cuando quizás lo primero que necesita es saber que puede hablar sin ser juzgado”, explica María José Varela, Jefa Técnica y Punto Focal Nacional de Salvaguarda Infantil y Juvenil de Aldeas Infantiles SOS Chile.
Y hay algo especialmente importante en sus palabras: validar no significa necesariamente estar de acuerdo. Significa reconocer que aquello que la otra persona siente es importante y merece ser escuchado.
Cuando los cambios nos hacen mirar con más atención
Uno de los desafíos para madres, padres y adultos cercanos es distinguir entre los cambios propios de la adolescencia y aquellos que pueden requerir mayor atención.
Un adolescente puede comenzar a estar más distante, cambiar sus rutinas, abandonar actividades que antes disfrutaba o modificar su manera de relacionarse. Ninguno de estos comportamientos, por sí solo, permite sacar conclusiones.
La clave está en no diagnosticar, sino en permanecer cerca.
También en generar oportunidades para conversar sin convertir cada conversación en un interrogatorio. A veces puede bastar con algo tan sencillo como preguntar: “¿Cómo estás de verdad?”, “¿Quieres hablar?” o “¿Hay algo en lo que pueda acompañarte?”.
Y, sobre todo, escuchar la respuesta.
Frases como “no es para tanto”, “se te va a pasar” o “deja de pensar esas tonterías” pueden cerrar rápidamente una conversación. Aunque se digan con la intención de tranquilizar, pueden hacer que un adolescente sienta que aquello que está viviendo no es suficientemente importante para ser contado.
Escuchar tampoco significa tener una solución inmediata. Significa transmitir algo fundamental: lo que te pasa importa y no tienes que enfrentarlo necesariamente solo o sola.
Una red que no depende de una sola persona
La prevención del suicidio tampoco puede recaer exclusivamente en las familias. Los adolescentes se relacionan con profesores, amigos, entrenadores, familiares, cuidadores y otros adultos significativos que pueden convertirse en parte de una red de apoyo.
Por eso, hablar de prevención también implica fortalecer las herramientas de quienes están alrededor de ellos.
La educación socioemocional, la formación de adultos que trabajan con adolescentes y el acceso oportuno a redes de apoyo son parte de un desafío mayor. Porque detectar que alguien necesita ayuda es importante, pero también lo es saber qué hacer después.
Y pedir ayuda especializada no significa haber fallado.
Cuando existen señales de riesgo, acompañar significa precisamente no enfrentar la situación en soledad y ayudar al adolescente a conectarse con profesionales y personas de confianza que puedan intervenir oportunamente.
La conversación puede comenzar hoy
En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el llamado de Aldeas Infantiles SOS Chile invita a mirar la prevención desde un lugar cotidiano: no esperar a que aparezca una crisis para preguntar cómo estamos.
Quizás no siempre sepamos qué decir. Quizás incluso nos encontremos con respuestas que nos incomoden o nos preocupen. Pero estar disponibles ya es una forma de protección.
Porque hablar puede cambiar una historia. Y construir entornos donde esa conversación sea posible también es una manera concreta de cuidar.
A veces no se trata de encontrar las palabras perfectas. Se trata de hacer una pausa, mirar al adolescente que tenemos delante y preguntarle, de verdad, cómo está.
Si necesitas ayuda
Si tú o alguien que conoces está atravesando una crisis de salud mental asociada al suicidio, en Chile puedes llamar gratis al 4141, donde te contactarán con un psicólogo o psicóloga especialmente capacitado para escuchar y entregar orientación y apoyo.



