Verano en Santiago es sinónimo de días largos, más ganas de moverse y una agenda llena de panoramas al aire libre. Entre vacaciones, escapadas a la playa y tardes eternas, muchas mujeres aprovechan esta época para retomar o intensificar la actividad física. Running al amanecer, partidos de pádel después de la pega, trekking de fin de semana o surf en la costa se vuelven parte del panorama habitual. Pero ojo: hacer deporte en verano sin la preparación adecuada puede terminar en algo que nadie quiere sumar a la temporada… una visita a urgencias.
El calor, la deshidratación y la falta de calentamiento son una combinación riesgosa. Por eso, antes de lanzarte a la pista, la cancha, la arena o el cerro, vale la pena escuchar a los expertos. El Dr. Nicolás Fontecilla, traumatólogo de Clínica INDISA, entrega recomendaciones prácticas para disfrutar los deportes de verano de forma segura y consciente.
Reglas básicas que aplican para todos
Antes de entrar en cada disciplina, hay tres pilares que no se negocian en verano: calentar, hidratarse y usar el calzado adecuado. El calentamiento prepara músculos y articulaciones, disminuyendo el riesgo de lesiones. La hidratación debe mantenerse antes, durante y después del ejercicio, especialmente en días de altas temperaturas. Y los zapatos correctos no son un detalle menor: una mala elección puede terminar en esguinces o sobrecargas evitables.
Running: el favorito del verano urbano
Correr es uno de los deportes más practicados en Santiago durante el verano. Parques, ciclovías y costaneras se llenan de runners que aprovechan la luz natural y el buen clima. Sin embargo, el running en altas temperaturas requiere cuidados especiales.
“El principal error es salir a correr sin considerar el calor ni la hidratación”, explica el Dr. Fontecilla. Recomienda elegir horarios de menor radiación solar, como temprano en la mañana o al atardecer, usar ropa liviana y transpirable, y aplicar protector solar incluso en recorridos cortos.
Otro punto clave es el calzado. Zapatillas adecuadas al tipo de pisada y superficie ayudan a prevenir lesiones comunes como fascitis plantar, tendinitis o sobrecargas en rodillas y caderas. Además, es importante aumentar la intensidad y distancia de forma progresiva, evitando exigirse de más solo porque el cuerpo “se siente bien” en vacaciones.
Pádel: el boom del momento
El pádel se ha convertido en el deporte estrella del verano. No exige una gran inversión inicial y se practica de forma social, lo que lo hace muy atractivo. En Santiago ya es común ver nuevas canchas en distintos barrios, llenas a toda hora.
Para evitar lesiones, el Dr. Fontecilla recomienda iniciar siempre con un precalentamiento que incluya paleteo suave para activar hombros, brazos y piernas, seguido de una elongación ligera. El calzado es clave: usar zapatillas específicas para pádel evita torsiones de tobillo por falta de adherencia o estabilidad en la cancha. Además, elegir una pala acorde al nivel de juego ayuda a proteger las articulaciones del brazo frente al impacto repetitivo.
Fútbol: la clásica pichanga
Las pichangas veraniegas no pasan de moda, pero sí concentran un alto número de lesiones. “Practicar fútbol en verano sin tomar las precauciones adecuadas puede causar contusiones, distensiones, desgarros musculares, esguinces, lesiones meniscales e incluso fracturas”, advierte el especialista.
El calentamiento profundo y la elongación antes de jugar son fundamentales. A eso se suma el uso de canilleras y zapatillas adecuadas a la superficie. La hidratación constante es otro punto crítico para evitar calambres y fatiga excesiva provocada por el calor.
Vóley playa: diversión y exigencia
El vóley playa es entretenido, social y muy completo a nivel físico. Jugar en la arena aumenta la exigencia muscular, especialmente en piernas y core. “Al dificultar el movimiento, se trabaja de forma más intensa el tren inferior y el torso”, explica el traumatólogo.
Para disfrutar de sus beneficios sin riesgos, es fundamental no saltarse el calentamiento ni la elongación. Además, se recomienda evitar las horas de mayor radiación solar y protegerse correctamente del sol con bloqueador, lentes UV y gorro.
Surf: más exigente de lo que parece
El surf es uno de los deportes más demandados del verano y, aunque se ve relajado desde la orilla, es físicamente exigente. “Requiere buen estado físico, elongación, equilibrio y perseverancia”, señala el Dr. Fontecilla.
Las lesiones más frecuentes se dan en personas con poca preparación física: contusiones, esguinces de tobillo, desgarros y contracturas musculares. Por eso, se recomienda tomar clases profesionales, aprender a leer el mar, respetar las normas de convivencia en el agua y usar siempre leash o correa de seguridad.
Trekking: naturaleza con planificación
El trekking es uno de los favoritos del verano por sus beneficios físicos y emocionales. Sin embargo, no es solo ponerse zapatillas y salir a caminar. “La preparación depende de la condición física de base y de la dificultad de la ruta”, explica el especialista.
Se recomienda comenzar con caminatas progresivas, fortalecer piernas, abdomen y espalda, y entrenar la coordinación para evitar torceduras. En rutas estivales es clave llevar carga liviana, ropa adecuada, bastones si el terreno lo amerita y una hidratación acorde al esfuerzo y al calor.
Escuchar al cuerpo también es entrenar
El verano invita a moverse más, pero también a ser responsables con el propio cuerpo. Dolor persistente, inflamación o molestias no son señales para ignorar. En Clínica INDISA cuentan con traumatólogos especialistas en deportes que pueden orientar de forma preventiva y tratar lesiones a tiempo.
Porque disfrutar del verano también significa cuidarse y volver a casa sin lesiones que arruinen la temporada.



