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Día del Gato Rescatado: adoptar es solo el comienzo

Cada 2 de marzo se conmemora el Día Mundial del Gato Rescatado, una fecha que no solo invita a celebrar a quienes ya encontraron un hogar, sino también a reflexionar sobre la responsabilidad que implica adoptar. En Chile, más de 600 mil felinos viven sin hogar o sin tutor conocido, una cifra que preocupa y que en Santiago se hace visible en plazas, condominios y barrios completos donde las colonias crecen sin control.

Adoptar salva vidas, sí. Pero el desafío no termina cuando el gato cruza la puerta de la casa. Ahí recién empieza el verdadero compromiso.

De la calle al sillón: un proceso que requiere paciencia

Aunque los gatos son cada vez más populares en los hogares santiaguinos —especialmente en departamentos donde su independencia es valorada— el proceso de rescate no es sencillo. Un gato que ha vivido en la calle llega con miedos, traumas y conductas propias de un entorno hostil.

Axel Haleby, médico veterinario y gerente general de Inaba Chile, explica que lograr que un gato rescatado sea dócil y cariñoso no ocurre de la noche a la mañana. “Hay que ayudarlos a superar temores y experiencias difíciles. Con afecto y dedicación es posible domesticarlos, y con el tiempo logran manifestar todo su amor”, señala.

Para muchas mujeres en Santiago que deciden adoptar —ya sea solteras, en pareja o con hijos— este proceso puede ser emocionalmente intenso. La clave está en entender que cada avance, por pequeño que sea, es un triunfo.

Refuerzos positivos: la clave para ganar su confianza

Uno de los pilares fundamentales en la adaptación de un gato rescatado son los refuerzos positivos. Tal como ocurre con los perros, los gatos responden muy bien a estímulos agradables.

El juego cumple un rol esencial. Dedicar tiempo diario a interactuar con ellos no solo fortalece el vínculo, sino que también reduce el estrés y mejora su comportamiento. Premiar avances —como permitir caricias, usar correctamente su arenero o acercarse sin miedo— ayuda a consolidar conductas positivas.

Haleby recomienda utilizar snacks saludables como herramienta de apoyo. Productos como Churu, elaborados especialmente para gatos, pueden transformarse en aliados durante el proceso de socialización. Además de ser atractivos para ellos, aportan hidratación, un aspecto clave en la salud felina.

La primera visita al veterinario: un momento crucial

El primer gran paso tras el rescate es el control veterinario. Este momento puede resultar estresante tanto para el gato como para su nueva tutora. Exámenes, pesaje, desparasitación y vacunas forman parte del protocolo básico.

Aquí nuevamente los premios cumplen una función estratégica. Snacks como Churu permiten distraer y desestresar al felino mientras el especialista realiza procedimientos necesarios, como administrar antiparasitarios o vacunas.

En comunas como Ñuñoa, Providencia o Maipú, donde existe una amplia red de clínicas veterinarias, el acceso a controles es más sencillo. Sin embargo, aún persiste el mito de que los gatos “se enferman poco” y, por lo tanto, no necesitan chequeos frecuentes.

Controles periódicos: prevenir antes que lamentar

Una vez que el gato ya se integró al hogar, el seguimiento veterinario debe continuar. Lo ideal es realizar controles al menos una vez al año, o cada seis meses en gatos adultos o mayores.

Muchas patologías felinas —como las enfermedades renales— se manifiestan cuando ya están avanzadas. Y en Santiago, donde el ritmo de vida es acelerado, es fácil postergar una visita al veterinario si el gato aparentemente “está bien”.

Las enfermedades renales, de hecho, están directamente relacionadas con el bajo consumo de agua, algo habitual en los felinos. Para apoyar su hidratación, existen alternativas de alimentación húmeda como Churu Meal Topper, que complementan la dieta regular y aportan nutrientes esenciales.

Incorporar este tipo de productos puede ser especialmente útil en departamentos donde el clima seco y la calefacción durante el invierno reducen aún más la hidratación ambiental.

Responsabilidad más allá del amor

Adoptar no es solo ofrecer techo y comida. Implica esterilizar, vacunar, alimentar adecuadamente, proporcionar enriquecimiento ambiental y asumir gastos veterinarios a largo plazo.

En Santiago, donde cada vez más mujeres optan por la compañía de un gato como parte de su proyecto de vida, la tenencia responsable es un tema central. Un felino puede vivir entre 12 y 18 años, e incluso más. Es un compromiso a largo plazo que requiere planificación.

Además, la esterilización cumple un rol clave para evitar la sobrepoblación y reducir el abandono. Cada adopción responsable también es una contribución concreta a disminuir las cifras de gatos sin hogar en el país.

Un día para reflexionar y actuar

El Día Mundial del Gato Rescatado no es solo una fecha simbólica. Es una oportunidad para visibilizar la realidad de miles de felinos que esperan una segunda oportunidad.

También es una invitación a quienes ya adoptaron a revisar si están cumpliendo con todos los cuidados necesarios: controles al día, alimentación adecuada, estimulación y, sobre todo, paciencia.

Porque pasar de la calle al corazón es un proceso que requiere tiempo. Pero cuando un gato rescatado finalmente se acurruca tranquila en el sillón, cuando busca tu compañía y confía, sabes que cada esfuerzo valió la pena.

Adoptar salva vidas. Y sostener esa vida con responsabilidad, información y compromiso es la verdadera muestra de amor.

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