Santiago ya respira running. A días de la Maratón de Santiago 2026, miles de corredoras afinan los últimos detalles para enfrentar uno de los desafíos deportivos más importantes del año. No importa si vas por tus primeros 10K o si te atreves con los 42K: el verdadero reto no solo está en la distancia, sino en cómo llegas a la largada.
En esta etapa final, los pequeños errores pueden marcar una gran diferencia. Y aunque la ansiedad aumenta, la clave está en hacer menos, pero mejor. El kinesiólogo y coach de ASICS, Christian Gutiérrez, lo resume en una idea simple: no se trata de detenerse, sino de ajustar.
El mito de parar por completo
Uno de los errores más comunes en la previa es pensar que dejar de entrenar completamente es la mejor estrategia. Pero no. Aquí entra en juego un concepto clave en el mundo del running: el tapering.
Este proceso consiste en reducir la carga de entrenamiento —tanto en volumen como en intensidad— para permitir que el cuerpo se recupere tras semanas de alta exigencia. No es descanso absoluto, es recuperación activa.
Los tiempos, eso sí, varían según la distancia:
- Para 10K: entre 3 y 5 días de baja carga
- Para 21K: entre 7 y 10 días
- Para 42K: hasta 2 semanas
El objetivo es llegar con el sistema neuromuscular recuperado, no rígido ni fatigado. Traducido: quieres sentirte liviana, no lenta.
¿Entrenar el día previo?
Depende de tu experiencia. Si estás debutando, lo más recomendable es descansar completamente el día anterior. En cambio, si ya tienes varias carreras en el cuerpo, una activación suave puede ser tu mejor aliada.
Hablamos de 20 a 30 minutos de trote muy ligero, acompañado de movilidad. Nada que genere fatiga. Solo lo suficiente para “despertar” el cuerpo y llegar con mejores sensaciones a la largada.
El error clásico: improvisar
Si hay una regla de oro en cualquier carrera, es esta: nada nuevo el día de la competencia.
Y sí, suena obvio, pero es uno de los errores más repetidos. Estrenar zapatillas, cambiar el desayuno o probar suplementos desconocidos puede jugarte en contra.
Todo —absolutamente todo— debe haber sido probado antes:
- Zapatillas
- Ropa
- Calcetines
- Alimentación
- Hidratación
Incluso esas zapatillas que compraste hace poco y “se sienten cómodas” necesitan al menos un par de salidas previas. El día de la carrera no es el momento para experimentar.
La noche previa también cuenta
No subestimes las horas antes de la carrera. Una cena conocida, preparar el outfit completo y dejar todo listo puede marcar la diferencia entre una mañana caótica y una salida tranquila.
¿Dormir mal? Es más común de lo que crees. Los nervios juegan su rol, especialmente si es tu primera vez. Pero tranquila: una mala noche no arruina tu rendimiento.
El cuerpo tiene memoria. Confía en tu entrenamiento.
Un tip que suma: visualizar la carrera. Imaginarte cruzando la meta, sintiéndote fuerte, puede ayudarte a bajar la ansiedad y enfocar la mente.
El gran día: estrategia ante todo
El día de la Maratón de Santiago no se improvisa. Desde que suena la alarma, todo debe estar pensado.
Primero: llega con tiempo. Esto te permitirá calentar, ubicarte con calma y evitar largadas apresuradas.
Segundo: controla el ritmo. La adrenalina inicial puede hacerte salir más rápido de lo que deberías. Error clásico. Mantén tu estrategia desde el inicio.
Tercero: hidrátate, incluso si no tienes sed. La deshidratación no avisa, pero impacta fuerte en el rendimiento.
Y uno de los consejos más importantes: divide la carrera. No pienses en los kilómetros que faltan, sino en los que ya avanzaste. Cambiar el foco mental puede ser el empujón que necesitas en los momentos difíciles.
No es lo mismo 10K, 21K y 42K
Cada distancia tiene su propia lógica.
En los 10K, el margen de error es mínimo. Aquí manda la velocidad, pero con control. Un mal inicio puede pasarte la cuenta rápido.
En los 21K, el equilibrio lo es todo. Ritmo, hidratación y estrategia deben ir de la mano.
Y en los 42K, simplemente no hay espacio para improvisar. La planificación es clave: desde la nutrición durante la carrera hasta la fortaleza mental para enfrentar el temido “muro”.
Disfrutar también es parte del rendimiento
Entre tanto plan, reloj y estrategia, hay algo que no deberías olvidar: disfrutar.
Llegar a la largada ya es un logro. Cada kilómetro entrenado, cada mañana fría en Santiago, cada día en que elegiste moverte en vez de quedarte en casa, suma.
Correr una maratón —en cualquiera de sus distancias— es mucho más que un resultado. Es un proceso, un desafío personal y, muchas veces, una forma de reconectar contigo misma.
Así que sí, cuida los detalles, evita los errores de última hora, pero también date permiso para vivir la experiencia.
Porque al final, más allá del tiempo en el reloj, lo que realmente queda es la historia que construiste para llegar hasta ahí.



