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Partí al sur de Chile a probar la Kia Tasman

Nos fuimos al sur de Chile a probar en serio la nueva Kia Tasman, y lo hicimos como mejor se puede: manejándola. Fueron casi 2.700 kilómetros recorriendo Valdivia, Melipeuco, el Parque Nacional Conguillío y Pucón, atravesando carretera, ripio, caminos de tierra y varios tramos bajo lluvia. Un escenario real, exigente y perfecto para entender de qué está hecha esta nueva pick-up.

Desde los primeros kilómetros, la sensación fue clara: suave, estable y cómoda, muy distinta a lo que muchas veces se espera de una camioneta. La posición de manejo es alta, con excelente visibilidad, y el habitáculo logra ese equilibrio entre robustez y confort que hoy buscamos en vehículos que usamos tanto en la ciudad como en escapadas de fin de semana.

En carretera nos sorprendió lo bien que se comporta en trayectos largos. La marcha es fluida, estable y poco cansadora, incluso después de varias horas al volante. Parte importante de esta experiencia viene de su motor turbodiésel 2.2 litros de 207 hp y 440 Nm de torque, junto a una transmisión automática de ocho velocidades, que entrega un muy buen balance entre potencia y suavidad.

Pero el sur no es solo asfalto, y ahí es donde quisimos llevarla más lejos. En caminos de tierra mojada, barro y ripio, especialmente en zonas cercanas a Melipeuco y Conguillío, pusimos a prueba sus capacidades todoterreno. La tracción 4×4, los modos de conducción y el bloqueo de diferencial permiten adaptar la camioneta a distintos tipos de superficie, entregando seguridad y control incluso en condiciones más desafiantes. Solo nos faltó nieve para cerrar el check completo del sur.

En el interior, la experiencia cambia completamente la percepción clásica de una pick-up. La cabina es amplia, cómoda y muy bien resuelta, con espacio generoso también para quienes viajan atrás. En nuestro caso, después de tantos kilómetros, eso se nota. Los asientos delanteros calefaccionados y ventilados, el volante calefaccionado (según versión) y la climatización de doble zona hacen que el viaje sea mucho más agradable, especialmente en climas cambiantes como los del sur.

También valoramos mucho los detalles prácticos: múltiples espacios para guardar cosas, ideales para viajes largos, y una muy buena solución de conectividad. La Tasman permite cargar dos teléfonos por cable, cuenta con cargador inalámbrico frontal y además incluye puertos para los pasajeros traseros, algo que hoy se vuelve casi imprescindible.

En tecnología, la camioneta está completamente alineada con lo que se espera hoy. La pantalla panorámica de gran formato integra el sistema multimedia con conectividad inalámbrica Apple CarPlay y Android Auto, y en versiones superiores suma un sistema de audio Harman Kardon, que eleva la experiencia dentro de la cabina.

A nivel estructural, la Tasman está construida sobre un chasis tipo escalera, lo que se traduce en capacidades reales: más de 1.100 kilos de carga y hasta 3.500 kilos de remolque. Es una camioneta que claramente está preparada tanto para el trabajo como para la aventura.

Después de casi 2.700 kilómetros entre lluvia, barro, ripio y carretera, nuestra conclusión en Bandoleras es clara: la Kia Tasman logra algo que no siempre se ve en este segmento, combinando verdaderas capacidades off-road con un nivel de confort y tecnología que se acerca mucho más al de un SUV premium que al de una camioneta tradicional.

Test drive realizado por Bandoleras.

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