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Therians: identidad humana y conexión animal

Lo que comenzó como una curiosidad en TikTok e Instagram hoy dejó de ser solo un fenómeno digital. En plazas y parques de ciudades como Santiago, Buenos Aires o Montevideo, cada vez es más común ver a jóvenes con máscaras artesanales, colas y movimientos que imitan a distintos animales. Saltan, corren en cuatro patas y se desplazan con una agilidad que sorprende a quienes los observan. Para muchos transeúntes puede parecer un juego o una performance, pero detrás de estas escenas hay una vivencia identitaria conocida como theriantropía.

Para un público femenino adulto —madres, cuidadoras, profesoras o familiares— entender de qué se trata este fenómeno puede marcar la diferencia entre reaccionar desde el miedo o hacerlo desde la información y la empatía.

¿Qué es la theriantropía?

La theriantropía es una vivencia en la que una persona, aun reconociendo plenamente su naturaleza física humana, experimenta una identidad interna vinculada a una o más especies animales. No se trata de creer que se es literalmente un animal ni de perder contacto con la realidad, sino de una identificación psicológica o espiritual profunda que forma parte de su autopercepción.

“La theriantropía no debe confundirse con un trastorno psicótico o delirante. Los therians tienen plena conciencia de su realidad física como seres humanos, pero experimentan una identidad interna que no corresponde completamente a su corporalidad”, explica la psiquiatra Dra. Nathali Ángel, especialista de Clínica INDISA.

Este punto es clave, ya que uno de los mayores temores de las familias suele ser pensar que se trata de una pérdida de juicio o de un problema psiquiátrico grave. Según los especialistas, esa asociación no es correcta.

¿Cómo se vive la experiencia therian?

Aunque no hay una sola manera de ser therian, existen ciertos elementos comunes que muchas personas describen al hablar de su experiencia. Uno de ellos son los llamados cambios mentales, momentos en los que la forma de pensar o reaccionar se asemeja a la del animal con el que se identifican, especialmente en situaciones de estrés o de mucha emoción.

También aparecen las sensaciones fantasma, como sentir colas, alas o garras que no existen físicamente, pero que se perciben de manera muy real. A esto se suman ciertos instintos, impulsos naturales que recuerdan conductas animales, como la necesidad de moverse, protegerse o reaccionar de una forma más corporal que racional.

Es importante diferenciar a los therians de los furries. Mientras estos últimos se vinculan principalmente con el arte, la creación de personajes y el uso de disfraces, el enfoque therian es identitario. No es un hobby ni una estética, sino una forma de comprenderse a sí mismos.

Una mirada desde la salud mental

Desde la psicología y la psiquiatría actuales, el abordaje no apunta a “curar” ni a modificar esta identidad. El foco está puesto en el bienestar integral de la persona. “Nuestro enfoque terapéutico prioriza el acompañamiento respetuoso, reconociendo que esta identidad forma parte de la diversidad humana y no constituye por sí misma una patología a erradicar”, señala la Dra. Ángel.

El trabajo clínico se orienta a entregar herramientas prácticas que permitan a la persona desenvolverse de manera sana y funcional en su vida cotidiana. Esto incluye el manejo del malestar que puede surgir cuando el cuerpo físico no coincide con la identidad interna, una sensación que algunos describen como disforia.

También se aborda la salud emocional, ya que la ansiedad o la depresión suelen aparecer como consecuencia del rechazo social, la burla o la incomprensión del entorno. Otro eje importante es la aceptación personal, ayudando a que la identidad therian conviva de manera equilibrada con otros roles como los estudios, el trabajo o la vida familiar.

Finalmente, se trabajan herramientas sociales que permitan fortalecer la red de apoyo, mejorar las relaciones interpersonales y construir una vida plena, sin negar la propia esencia.

El rol de las familias

Para muchas madres y padres, descubrir que un hijo o hija se identifica como therian puede generar confusión, miedo o culpa. Frente a esto, los especialistas coinciden en que la información es el primer paso. Educarse sobre el tema ayuda a disminuir la ansiedad y evita reacciones impulsivas que pueden dañar el vínculo.

La comunicación abierta es otro pilar fundamental. Escuchar sin burlas ni descalificaciones fortalece la confianza y permite que el joven se sienta seguro en su propio hogar. También se recomienda poner atención a las comunidades que frecuentan, buscando espacios de pares que sean responsables, respetuosos y positivos.

Cuando el malestar emocional es persistente o interfiere con la vida diaria, el apoyo profesional se vuelve clave. Contar con especialistas en diversidad identitaria permite acompañar tanto a la persona therian como a su entorno familiar.

Comprender para acompañar

En una sociedad que cambia rápido y donde las identidades se expresan de nuevas formas, la theriantropía plantea preguntas profundas sobre quiénes somos y cómo nos definimos. Para el mundo adulto, especialmente para las mujeres que suelen asumir roles de cuidado, informarse es una herramienta poderosa para acompañar sin miedo y con empatía.

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