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Vacaciones sin alcohol: el nuevo descanso consciente

Dormir mejor, disfrutar con mayor claridad y volver realmente descansadas ya no es solo una aspiración de fin de verano. Para muchas mujeres en Santiago —profesionales, madres, deportistas o simplemente personas que buscan equilibrio— las vacaciones sin alcohol se están transformando en una decisión consciente de autocuidado. Lejos de una moda pasajera, esta tendencia refleja un cambio cultural profundo en la forma de entender el descanso y el bienestar.

Durante décadas, en Chile se asumió que descansar implicaba beber alcohol: una copa al atardecer, un brindis eterno en la playa o celebraciones que giraban en torno al consumo. Sin embargo, esa asociación comienza a debilitarse. En los últimos veranos, Clínica Pellet Chile ha observado un aumento sostenido de personas que optan por vivir vacaciones sin alcohol, no como una imposición médica ni como una renuncia social, sino como una elección informada orientada a sentirse mejor física y mentalmente.

Este giro se vincula a una tendencia cultural más amplia conocida como sobriedad consciente. Se expresa en nuevas formas de socializar, en el auge de la coctelería sin alcohol —los llamados mocktails— y en una mayor valoración del descanso real. Dormir profundo, despertar con energía y volver al trabajo sin la sensación de agotamiento acumulado son algunos de los beneficios más mencionados por quienes pausan el consumo durante sus días libres.

Descanso real versus consumo normalizado

Pese a este cambio incipiente, el consumo excesivo de alcohol sigue siendo una realidad en el país. Según el Estudio Nacional de Drogas de SENDA 2024, el 34,6% de los adultos declaró haber consumido alcohol en el último mes y casi la mitad reconoció haber tenido al menos un episodio de embriaguez en ese período. Estas cifras tienden a intensificarse en contextos de descanso, viajes y celebraciones, donde la presión social por consumir se normaliza y rara vez se cuestiona.

Por eso, más que instalar la idea de “dejar de tomar”, la clave está en aprender cómo hacerlo de manera consciente, acompañada y sostenible. Especialmente en verano, cuando los límites se relajan y el consumo pasa fácilmente desapercibido.

“Existe una idea muy instalada de que para relajarse hay que beber. Sin embargo, cada vez vemos más personas que descubren que el verdadero descanso ocurre cuando el consumo no está presente”, explica Matías Ibáñez, fundador de Clínica Pellet Chile.

El especialista señala que dejar el alcohol, incluso de forma temporal, tiene efectos concretos y medibles: mejora la calidad del sueño, reduce la ansiedad, aumenta la energía diaria y permite vivir las vacaciones con mayor claridad mental. “Muchos pacientes llegan sorprendidos por los cambios que experimentan. No se trata de prohibirse, sino de elegir cómo quieren sentirse y cómo quieren volver de su descanso”, agrega.

El peso del estigma y la importancia de la prevención

Desde la clínica advierten que uno de los principales obstáculos para avanzar en esta conversación sigue siendo el estigma. Aún persiste la creencia de que cuestionar el consumo o pedir ayuda es algo extremo, reservado solo para casos graves. La realidad es distinta: hoy consultan personas funcionales, con trabajos exigentes, responsabilidades familiares y vidas activas, que buscan recuperar el control y mejorar su calidad de vida.

Entender el consumo problemático como un tema de salud y no como una falla moral es clave para generar cambios sostenidos. En ese sentido, la mirada preventiva cobra especial relevancia en períodos como el verano, cuando el consumo suele intensificarse y naturalizarse.

Clínica Pellet Chile impulsa un enfoque integral que combina evaluación médica, acompañamiento psicológico y tratamientos farmacológicos cuando es necesario, entendiendo que el cambio real requiere información, apoyo y seguimiento. A la fecha, más de 5.200 pacientes han sido atendidos bajo este modelo en Chile.

Recomendaciones para unas vacaciones más saludables

Desde su experiencia clínica, el equipo comparte algunas recomendaciones prácticas para quienes desean vivir un descanso consciente y sin consumo de alcohol:

  • Planificar panoramas donde el alcohol no sea el centro, como actividades al aire libre, deporte, caminatas o tiempo de calidad en familia.
  • Anticipar la presión social y comunicar con claridad la decisión de no consumir, sin necesidad de justificarse en exceso.
  • Establecer límites claros, identificando situaciones de riesgo y evitando exponerse innecesariamente.
  • Incorporar alternativas sin alcohol, como mocktails, jugos naturales o bebidas sin alcohol, que permiten socializar sin sentirse excluida.
  • Priorizar el descanso y los horarios de sueño, fundamentales para la recuperación física y mental.
  • Buscar apoyo profesional si el consumo genera malestar, ansiedad o resulta difícil de controlar.

“Elegir estar sin alcohol no es una renuncia, es una decisión de autocuidado”, concluye el Dr. Ibáñez. “Hoy, cada vez más personas en Chile están entendiendo que descansar también es hacerse cargo de su salud”.

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