Ir a la farmacia con una receta médica parece una tarea simple, pero muchas veces termina generando más preguntas que respuestas. Frente al mesón aparecen distintas opciones para un mismo tratamiento y surge la duda que se repite una y otra vez: ¿conviene comprar el medicamento original, elegir un genérico o buscar uno bioequivalente? Aunque estos conceptos son cada vez más familiares para los chilenos, todavía existe bastante desinformación sobre lo que realmente significan y qué diferencias existen entre ellos.
Entender estos términos no solo ayuda a cuidar el bolsillo. También permite tomar decisiones más informadas sobre la propia salud, algo especialmente importante en momentos donde el acceso a tratamientos eficaces y asequibles es una preocupación para muchas familias.
Los especialistas coinciden en que la educación sanitaria es clave para que los pacientes tengan un rol más activo en sus tratamientos y comprendan qué están tomando, por qué lo hacen y cuáles son las alternativas disponibles.
El medicamento innovador: el punto de partida
Todo medicamento comienza con una investigación. Los llamados medicamentos innovadores son aquellos desarrollados originalmente por un laboratorio farmacéutico después de años de estudios científicos, investigación clínica y rigurosas pruebas de seguridad y eficacia.
Son los primeros en llegar al mercado con un determinado principio activo y, por esa razón, sirven como referencia para todas las versiones que aparecen posteriormente.
Como explica Óscar Andrades, Químico Farmacéutico y Director Técnico de Farmoquímica del Pacífico, estos medicamentos suelen estar protegidos por una patente durante varios años, lo que impide que otros laboratorios puedan fabricar alternativas mientras ese período esté vigente.
¿Qué son realmente los medicamentos genéricos?
Cuando la patente del medicamento innovador expira, otros laboratorios tienen la posibilidad de elaborar productos que contienen exactamente el mismo principio activo, la misma dosis y la misma forma farmacéutica.
Así nacen los medicamentos genéricos, cuyo principal objetivo es ofrecer una alternativa más accesible económicamente para los pacientes.
Sin embargo, todavía existe la idea errónea de que un medicamento genérico tendría una calidad inferior al original. Los especialistas aclaran que eso no es así.
“Todos los medicamentos que se comercializan legalmente en Chile deben cumplir con las exigencias de calidad, seguridad y fabricación establecidas por la autoridad sanitaria”, explica Andrades.
Es decir, antes de llegar a las farmacias, todos deben cumplir con los estándares exigidos por el Instituto de Salud Pública (ISP).
La bioequivalencia: el concepto que más dudas genera
Probablemente sea el término que más se escucha en los últimos años, pero también el que más confusión provoca.
Muchas personas creen que un medicamento genérico y uno bioequivalente son exactamente lo mismo, pero no es así.
La bioequivalencia corresponde a una certificación adicional que demuestra, mediante estudios científicos, que un medicamento se comporta dentro del organismo de manera comparable al producto innovador.
En otras palabras, no solo contiene el mismo principio activo, sino que además se ha comprobado que logra niveles similares de absorción y efecto terapéutico.
En Chile, la Política de Bioequivalencia comenzó a consolidarse en 2009 con la aprobación del primer medicamento certificado bajo este sistema. Desde entonces, el ISP ha impulsado la evaluación de numerosos productos para garantizar que cumplan con los mismos estándares de eficacia y seguridad que el medicamento de referencia.
“Es importante entender que genérico y bioequivalente no son sinónimos. Un medicamento puede ser genérico y además contar con certificación de bioequivalencia. La diferencia está en que la bioequivalencia implica evidencia adicional sobre el comportamiento terapéutico del producto”, explica el especialista.
Cómo reconocer un medicamento bioequivalente
Aunque parezca complicado, identificar un medicamento bioequivalente es bastante sencillo si se revisa correctamente el envase.
Los especialistas recomiendan fijarse en algunos aspectos básicos antes de realizar la compra.
El primero es verificar que el producto cuente con el sello oficial de bioequivalencia autorizado por el Instituto de Salud Pública.
También es importante revisar el nombre del principio activo, ya que conocer esta información facilita identificar las distintas alternativas disponibles para un mismo tratamiento.
Otro consejo fundamental es adquirir siempre los medicamentos en farmacias autorizadas y consultar al químico farmacéutico ante cualquier duda sobre el tratamiento prescrito.
Un paciente informado toma mejores decisiones
Para Farmoquímica del Pacífico, el desafío actual no consiste únicamente en ampliar el acceso a medicamentos, sino también en mejorar la información que reciben los pacientes.
“La educación sanitaria es tan importante como el acceso a los medicamentos. Cuando las personas entienden qué están tomando, por qué lo toman y cuáles son las alternativas existentes, participan de manera más activa en el cuidado de su salud y toman decisiones con mayor seguridad”, señala Óscar Andrades.
Comprender conceptos como principio activo, bioequivalencia o medicamento genérico ayuda a derribar mitos, evitar información falsa que circula en internet y mejorar la adherencia a los tratamientos indicados por los profesionales de la salud.
Más información, mejores decisiones
Cada vez son más las personas que buscan involucrarse activamente en el cuidado de su salud, comparan opciones y preguntan antes de comprar un medicamento. En ese escenario, conocer las diferencias entre un medicamento innovador, un genérico y uno bioequivalente deja de ser un dato técnico para transformarse en una herramienta práctica que permite elegir con mayor tranquilidad.
Porque, al final, una buena decisión no depende solamente del precio, sino también de contar con información clara, confiable y respaldada por la evidencia científica.
Fuente: www.fqp.cl.



