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Adultos mayores más protegidos en invierno

Para las personas mayores de 65 años, el invierno no solo significa frío. La edad también puede hacer que las defensas respondan con menor eficacia frente a virus respiratorios, por lo que mantener las vacunas al día es especialmente importante.

El frío, las mañanas heladas y los espacios cerrados son parte del invierno santiaguino. Pero para los adultos mayores, esta época del año requiere algo más que sacar los abrigos del clóset.

Las personas mayores de 65 años tienen un riesgo más alto de desarrollar complicaciones frente a infecciones respiratorias como influenza, COVID-19, virus respiratorio sincicial, rinovirus y adenovirus. Y aunque vacunarse no evita necesariamente todos los contagios, sí constituye una herramienta importante para disminuir el riesgo de cuadros graves.

Por eso, en pleno invierno, revisar si las vacunas están al día puede ser una de las medidas más simples y relevantes para proteger a nuestros padres, abuelos y también a nosotros mismos a medida que envejecemos.

Cuando las defensas envejecen

Con el paso de los años, el sistema inmunológico también cambia.

Este proceso se conoce como inmunosenescencia y significa que las defensas pueden responder con menor rapidez y eficacia frente a virus y bacterias. No es que el organismo deje de defenderse, sino que puede necesitar más tiempo y recursos para enfrentar determinadas infecciones.

A esto se suma el impacto que pueden tener las bajas temperaturas sobre el sistema respiratorio y cardiovascular.

“Estamos observando una preocupante vulnerabilidad en pacientes mayores de 65 años. El frío no solo causa incomodidad, sino que también puede generar un mayor estrés sobre los sistemas cardiovascular y respiratorio. Por eso, mantener las vacunas al día es una herramienta fundamental para disminuir el riesgo de desarrollar complicaciones graves”, explica el broncopulmonar de Clínica INDISA, Dr. Víctor Hugo Aliste.

Y aquí hay un punto importante: no deberíamos esperar a enfermarnos para preocuparnos de la prevención.

La vacunación todavía tiene una brecha

En Chile, la cobertura de vacunación contra la influenza en adultos mayores se encuentra cercana al 73%, según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS). La cifra continúa por debajo del 85% establecido como meta para este grupo.

Eso significa que todavía existe un número importante de personas mayores que no cuenta con la protección esperada frente a uno de los virus respiratorios que circulan durante el invierno.

¿Por qué importa?

Porque una infección respiratoria que en una persona joven puede evolucionar favorablemente, en un adulto mayor puede generar complicaciones y eventualmente requerir hospitalización.

Además, la protección de una vacuna no aparece inmediatamente. El organismo necesita tiempo para desarrollar una respuesta inmune, por lo que vacunarse oportunamente es parte de la estrategia de prevención.

“Es importante que las personas mayores y sus familias no esperen a que aparezca un brote o una enfermedad para tomar medidas. La protección que entrega la vacuna requiere tiempo para desarrollarse y puede ser determinante para reducir el riesgo de complicaciones”, señala el especialista.

El cuidado empieza mucho antes de la consulta

Vacunarse es importante, pero no es la única medida.

Durante los meses fríos también vale la pena mirar nuestro entorno. Si vivimos con una persona mayor, pequeñas decisiones cotidianas pueden ayudar a reducir la exposición a virus respiratorios.

Ventilar los espacios interiores diariamente, mantener una temperatura adecuada y evitar fuentes de calefacción que contaminen el ambiente son algunas recomendaciones.

También conviene prestar atención a las visitas. Si alguien presenta síntomas respiratorios, lo más responsable es evitar el contacto cercano con adultos mayores, especialmente si pertenecen a grupos de mayor riesgo.

El lavado frecuente de manos continúa siendo una medida sencilla y efectiva, particularmente después de utilizar el transporte público, ir al supermercado, asistir a lugares con mucha gente o regresar de espacios cerrados.

Y cuando existe alta circulación de virus respiratorios, el uso de mascarilla en lugares públicos o cerrados puede ser una medida adicional de protección.

No todo es “un resfrío”

Otro punto que las familias deberían tener presente es aprender a reconocer cuándo una infección respiratoria necesita atención médica.

En una persona mayor, síntomas que parecen inicialmente leves pueden evolucionar con mayor rapidez. Dificultad para respirar, dolor en el pecho, decaimiento importante, confusión, fiebre persistente o un deterioro evidente del estado general son señales que justifican consultar oportunamente.

“​​El cuidado del adulto mayor durante el invierno debe ser integral. No basta con reaccionar cuando aparecen los síntomas; mantener las vacunas al día, cuidar las condiciones del hogar y consultar oportunamente ante signos de alarma son acciones que pueden evitar que una infección respiratoria evolucione hacia un cuadro de mayor gravedad”, concluye el Dr. Aliste.

Prevenir también es cuidar

Muchas veces pensamos en las vacunas como algo asociado a los niños. Pero la prevención continúa siendo importante durante toda la vida, especialmente cuando las defensas comienzan a cambiar.

Para quienes tienen padres o familiares mayores, este invierno puede ser un buen momento para preguntar algo tan simple como: “¿Tienes tus vacunas al día?”

Y si no lo saben, ayudarlos a informarse y consultar con un profesional de salud puede ser un buen primer paso.

Porque cuidar a nuestros adultos mayores no significa solamente preocuparnos cuando están enfermos. También significa anticiparnos.

En invierno, cuando los virus respiratorios encuentran condiciones favorables para circular, prevenir puede marcar una diferencia enorme.

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