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Medio Maratón de Mujeres: un aquelarre en zapatillas

A pocos días del Medio Maratón de Santiago, miles de mujeres nos preparamos para volver a compartir un circuito que es mucho más que una carrera: es una experiencia, una comunidad y una celebración de correr juntas.

Hay carreras que se corren contra el reloj y otras que se quedan en la memoria por todo lo que ocurre alrededor. El Medio Maratón de Santiago es de esas que se viven antes, durante y después de cruzar la meta.

Este 30 de agosto, miles de mujeres nos encontraremos nuevamente en las calles de Santiago para correr 7 y 21K, compartir kilómetros y ser parte de una experiencia que tiene algo especial: somos mujeres corriendo con mujeres. Y eso cambia la energía.

No porque necesitemos demostrar que podemos hacerlo. Eso ya lo sabemos. Sino porque compartir los mismos nervios, el cansancio, la emoción de la partida y finalmente la llegada genera una sensación difícil de explicar si no se ha vivido. Es comunidad, complicidad y ese “vamos, tú puedes” que aparece justo cuando más lo necesitas.

Una carrera que nos representa

La segunda edición del Medio Maratón de Santiago llega en un momento en que el running femenino tiene cada vez más fuerza. Las mujeres corremos a todas las edades y por razones muy distintas: algunas buscan comenzar una vida más activa, otras quieren bajar de peso, cuidar su salud, competir, superar una marca o simplemente descubrir cuánto pueden avanzar. También están quienes empezaron a correr después de los 40 o 50, las que retomaron el deporte después de años y las que llevan desde jóvenes haciendo del running parte de su vida.

No importa demasiado dónde comenzó cada historia. En esta carrera todas nos encontramos en el mismo punto: la línea de partida.

Y quizás ahí está una de las cosas más bonitas de una competencia exclusivamente femenina. Durante esos kilómetros dejamos de ser historias individuales para formar parte de algo mucho más grande.

Un circuito, miles de historias

En la partida habrá corredoras experimentadas y otras que estarán enfrentando sus primeros 7K o 21K. Algunas llegarán buscando una marca personal y otras tendrán como objetivo simplemente disfrutar el recorrido y cruzar la meta.

Habrá mujeres que entrenaron durante meses, que madrugaron para salir a correr, que hicieron fondos los fines de semana y que tuvieron días en que las ganas no estaban, pero igualmente salieron.

Todas compartirán el mismo circuito y, aunque cada una tenga su propio ritmo, durante la carrera existirá algo en común: sabemos lo que significa estar ahí.

Nos apañamos

Hay algo muy nuestro en eso de apañarnos. En el running femenino se ve todo el tiempo: una corredora que espera a otra, alguien que comparte un gel, una que grita “¡vamos!” cuando ve a otra caminando o una compañera que aparece justo en el momento en que las piernas empiezan a pesar.

Correr juntas no significa correr al mismo ritmo. Significa sentir que estamos acompañadas.

Y esa es una de las grandes fortalezas de esta comunidad que sigue creciendo.

Un aquelarre en zapatillas

En Bandoleras nos gusta pensar que cuando las mujeres corremos juntas se produce una especie de aquelarre en zapatillas: mujeres que se encuentran, se reconocen y se potencian, cada una con su historia, su ritmo y sus propias razones para estar ahí.

Un aquelarre moderno, lleno de zapatillas, relojes deportivos, geles, playlists, risas, esfuerzo y kilómetros. Porque hay algo poderoso cuando un grupo de mujeres decide avanzar en la misma dirección y ocupar las calles para celebrar el deporte.

Ahora toca confiar

A pocos días de la carrera, ya no se trata de intentar hacer todo perfecto. El entrenamiento está, los kilómetros también y el esfuerzo que cada una puso durante estas semanas ya es parte de la preparación. Ahora toca cuidar el cuerpo, descansar y llegar con energía. Durante la carrera, correr a nuestro ritmo y no al de la corredora que tenemos al lado; larga tranquila, tanto los 7K como los 21K tienen su propio desafío y lo más importante es disfrutarlo. Y cuando las piernas empiecen a pesar, mirar alrededor puede ser suficiente para recordar que no estamos solas.

Porque corremos juntas

El domingo, cada una tendrá su propia carrera, pero también tendremos algo en común: un circuito, una experiencia, una ciudad y una meta.

Esta segunda edición del Medio Maratón de Santiago es importante para el running femenino, no solo porque pone a miles de mujeres en la línea de partida; también nos permite reconocernos como parte de una comunidad que crece, se apoya y ocupa cada vez más espacio en el deporte.

Así que nosotras, las que vamos a correr, disfrutemos el recorrido, miremos alrededor, saludemos, animemos y acompañemos. Porque los kilómetros pueden medirse en minutos y segundos, pero esta carrera también se mide en algo mucho más difícil de cuantificar: la cantidad de mujeres que nos hicieron sentir que podíamos llegar un poco más lejos.

Nos vemos en la partida, con zapatillas, historias y ganas. Porque cuando las mujeres corremos juntas, Santiago se convierte en nuestro aquelarre en zapatillas.

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