La probé durante días de lluvia intensa, entre carretera, ciudad y caminos de tierra. Una experiencia que me permitió descubrir una pickup diésel robusta, cómoda y mucho más fácil de conducir de lo que imaginaba.
Hay vehículos que imponen desde el primer momento. La Chery HIMLA Adventure es uno de ellos. Grande, robusta y con una presencia que no pasa inadvertida, es de esas camionetas que una mira y piensa que conducirlas debe ser todo un desafío. Confieso que eso me pasó al principio. Sus dimensiones me intimidaron un poco, pero bastaron unos kilómetros para cambiar de opinión. Al poco rato me sentía cómoda, segura y, por qué no decirlo, grandiosa al volante.
Mi prueba tuvo un ingrediente que difícilmente habría elegido para un test drive convencional: me tocó manejarla durante días de lluvias intensas, en un escenario marcado por caminos complicados y alertas por aluviones. Nada de recorridos perfectamente planificados bajo el sol. Las condiciones me permitieron conocerla en situaciones reales, donde la visibilidad, la adherencia y la tranquilidad al volante cobran especial importancia.





Grande, pero fácil de conducir
La primera impresión cambia rápidamente una vez que uno se instala al volante. La posición de conducción elevada permite tener una buena perspectiva del camino y del tránsito, mientras que la sensación de amplitud hace que todo resulte más natural de lo esperado.
En la ciudad, donde una camioneta de este tamaño podría parecer poco práctica, la HIMLA Adventure se desenvuelve mejor de lo que imaginaba. Uno se acostumbra rápidamente a sus dimensiones y las ayudas de estacionamiento, junto con la cámara de visión panorámica de 360 grados cuando está incluida en la configuración de la unidad, facilitan las maniobras y permiten tener una mejor referencia del entorno.
También hay que destacar sus sistemas de seguridad y asistencia. Elementos como el control electrónico de estabilidad, el control de tracción y los frenos con ABS contribuyen a una conducción más controlada. Dependiendo del equipamiento, se suman asistentes para enfrentar pendientes, especialmente útiles cuando el terreno deja de ser plano.
Por supuesto, ninguna tecnología reemplaza una conducción responsable, menos aún con lluvia o sobre superficies resbaladizas. Pero contar con estos recursos ayuda a sentirse más tranquila frente a situaciones que exigen mayor atención.
De la ciudad a los caminos de tierra
La lluvia fue una constante durante mi prueba y los caminos exigían conducir con precaución. En esas condiciones, manejar la Chery HIMLA Adventure 4×4 permitió apreciar el valor de contar con una camioneta preparada para alternar entre el asfalto y superficies menos regulares.
Su tracción 4×4 es uno de los atributos relevantes para quienes recorren caminos rurales, visitan parcelas, se escapan a la montaña o disfrutan de actividades al aire libre. Es ese tipo de vehículo que permite ampliar los planes y enfrentar con mayor confianza los caminos de tierra, siempre considerando las condiciones del terreno y conduciendo de manera responsable.
Pero la HIMLA Adventure 4×4 no se queda solo en las salidas fuera de la ciudad. En carretera me sorprendió por su estabilidad y aplomo, mientras que en el uso urbano resultó mucho más fácil de conducir de lo que había imaginado al verla por primera vez. Sus dimensiones imponen al principio, pero la posición elevada al volante y las asistencias disponibles ayudan a ganar confianza rápidamente.
Esa versatilidad es precisamente lo que más valoro de esta experiencia: una camioneta que se siente preparada para salir de la rutina, pero que también puede acompañar cómodamente los desplazamientos cotidianos.
En carretera me sorprendió
Si la ciudad fue la prueba de adaptación, la carretera terminó de convencerme. La HIMLA Adventure se siente estable y aplomada durante los trayectos largos, con una posición de manejo que permite mantener una buena perspectiva del tránsito.
Su motor turbodiésel de 2,3 litros desarrolla 161 HP y entrega un torque que, según la configuración, alcanza los 420 Nm. Esa fuerza disponible resulta especialmente útil para enfrentar pendientes y mantener una respuesta adecuada cuando el recorrido demanda más del motor.
La gama contempla transmisiones manuales de seis velocidades y automáticas de ocho, según versión. La elección dependerá del uso que cada persona quiera darle: una caja automática puede resultar especialmente cómoda para los desplazamientos cotidianos y los viajes largos, mientras que la configuración mecánica también tiene sus adeptos entre quienes prefieren un mayor control de los cambios.
En mi experiencia, la camioneta se comportó increíble en carretera. Me gustó esa sensación de seguridad y aplomo, y que el trayecto no se sintiera como una obligación antes de llegar al destino. Para quienes suelen viajar con pasajeros, equipaje y planes que incluyen más de una parada, es un atributo que suma.
¿Y el consumo? No hice una medición específica durante la prueba, así que prefiero no entregar una cifra como si fuera un resultado propio. Al tratarse de una camioneta diésel, el rendimiento dependerá de la versión, la carga, la velocidad, el terreno y el tipo de conducción. En mi experiencia, el gasto de combustible no fue algo que me llamara particularmente la atención, aunque para conocer el rendimiento real lo correcto sería medirlo en un recorrido controlado.
Comodidad para compartir el viaje
Cuando se habla de pickups, muchas veces toda la atención se concentra en la capacidad de carga, el motor o el desempeño fuera de ruta. Pero para quienes usan una camioneta como vehículo principal, el confort de los pasajeros también importa.
En la HIMLA Adventure, el espacio interior y la posición de los asientos contribuyen a una experiencia agradable. Tanto en los desplazamientos urbanos como en carretera, el habitáculo permite viajar cómodamente, algo que se agradece cuando los trayectos se alargan o el plan contempla pasar varias horas fuera de casa.
La tecnología y la conectividad también forman parte de la experiencia, con una pantalla multimedia y distintos elementos de equipamiento según versión. Son detalles que hacen más llevadera la rutina y permiten combinar la funcionalidad de una pickup con las necesidades de quienes buscan un vehículo para múltiples usos.
Porque no todos los días se conduce por caminos complicados. La mayor parte del tiempo hay que ir al trabajo, hacer trámites, moverse por la ciudad o trasladar a la familia. Y en ese escenario, la comodidad y la facilidad de conducción son tan importantes como la robustez.
Una camioneta para una vida en movimiento
Después de esta experiencia, me quedo con una impresión clara: la Chery HIMLA Adventure es una alternativa interesante para quienes buscan una camioneta versátil, con motor diésel, espacio y una propuesta que puede acompañar tanto la rutina urbana como las escapadas fuera de la ciudad.
Lo que más me sorprendió fue descubrir que sus dimensiones, que al principio pueden intimidar, terminan siendo parte de su atractivo. La posición elevada, la sensación de solidez y las asistencias disponibles ayudan a ganar confianza al volante.
La probé en días en que el clima no daba tregua y los caminos obligaban a prestar más atención. Y fue precisamente en esas condiciones cuando entendí mejor el valor de contar con un vehículo que permite alternar entre ciudad, carretera y caminos de tierra, siempre con la tracción y el equipamiento adecuados para cada recorrido.
La HIMLA Adventure no necesita prometer aventuras extraordinarias para resultar atractiva. Su mayor fortaleza está en esa versatilidad que permite resolver la semana y, cuando aparece la oportunidad, salir a descubrir nuevos lugares. Porque a veces el mejor plan comienza cuando termina el pavimento.
Una pickup turbodiésel automática que sorprende por su facilidad de conducción, comodidad y versatilidad, incluso cuando el clima no acompaña.
- Modelo: Chery HIMLA Adventure 4×4 automática
- Motor: turbodiésel de 2,3 litros
- Potencia: 161 HP
- Torque: 420 Nm
- Transmisión: automática de ocho velocidades
- Tracción: 4×4
- Consumo mixto referencial: 12 km/l, según datos publicados por distribuidores de la marca. Cifra no medida durante la prueba; el rendimiento real depende de las condiciones de conducción, la carga y el tipo de recorrido.



