HomeNEWSACTUALIDADFertilidad: c...

Fertilidad: cinco claves para decidir

¿Tener hijos ahora o más adelante? Es una pregunta que muchas mujeres se hacen mientras estudian, desarrollan su carrera, buscan estabilidad económica o simplemente intentan descubrir qué quieren para su vida. Y aunque no existe una edad ideal para todas ni un único camino hacia la maternidad, hay algo que conviene tener presente: la fertilidad tiene sus propios tiempos y conocerlos puede ayudar a tomar decisiones informadas.

En Chile, esta conversación cobra especial relevancia. Según las Estadísticas Vitales provisionales de 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la Tasa Global de Fecundidad llegó a 0,99 hijos por mujer, ubicándose por primera vez por debajo de un hijo por mujer. Además, el Censo 2024 mostró que el 56,6% de las mujeres entre 15 y 49 años tiene hijos, frente al 65,6% registrado en 2017.

Las cifras reflejan cambios en la forma de construir los proyectos familiares, pero también abren una pregunta más personal: ¿qué deberíamos saber hoy si la posibilidad de tener hijos queda para más adelante?

Especialistas de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva (SOCMER) explican cinco aspectos fundamentales para comprender la fertilidad, conocer las alternativas disponibles y planificar el futuro con más información.

1. ¿Cómo influye la edad en la fertilidad?

La edad es uno de los factores más importantes para la fertilidad, especialmente en las mujeres. Con el paso del tiempo, disminuye tanto la cantidad como la calidad de los ovocitos, lo que puede dificultar la posibilidad de lograr un embarazo y aumentar el riesgo de alteraciones cromosómicas.

Esto no significa que todas las mujeres tengan las mismas posibilidades a una determinada edad. La salud general, los antecedentes médicos y reproductivos y otros factores individuales también influyen.

“La edad es un antecedente relevante, pero no puede analizarse de manera aislada. También es importante conocer la historia de salud y reproductiva de cada persona y cuáles son sus expectativas a futuro. La evaluación médica permite poner todos esos elementos en contexto”, explica la Dra. Carolina Ortega, ginecóloga y tesorera de SOCMER.

Por eso, si estás pensando en ser madre más adelante, conversar con un especialista puede ayudarte a comprender mejor tu situación particular, sin tomar decisiones basadas únicamente en la edad o en experiencias de otras personas.

2. ¿Qué antecedentes de salud conviene revisar?

La fertilidad no depende exclusivamente de la edad. Algunas enfermedades, cirugías y tratamientos médicos pueden afectar la función reproductiva, por lo que es importante conocer los antecedentes personales y familiares.

Ciertas condiciones ginecológicas, por ejemplo, pueden influir en la capacidad reproductiva. También existen tratamientos, como algunos utilizados contra el cáncer, que pueden comprometer la función de los ovarios o los testículos.

En estos casos, la orientación médica puede ser especialmente importante antes de comenzar un tratamiento que eventualmente afecte la fertilidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus recomendaciones sobre infertilidad publicadas en 2025, destacó la importancia de mejorar el acceso a información, prevención y atención en salud reproductiva.

La idea no es anticiparse a un problema que necesariamente vaya a ocurrir, sino conocer los factores que podrían influir en las posibilidades futuras y saber cuándo conviene consultar.

3. ¿Hay que esperar a buscar un embarazo para consultar?

No. Una consulta sobre fertilidad también puede tener un propósito preventivo, especialmente si tener hijos forma parte de tus planes, pero no de tus prioridades inmediatas.

En esa instancia, el especialista puede revisar los antecedentes médicos, conversar sobre los tiempos reproductivos y aclarar dudas sobre las posibilidades y limitaciones de los exámenes disponibles.

Es importante tener presente que pruebas como la hormona antimülleriana o la ecografía para evaluar la reserva ovárica pueden aportar información sobre determinados aspectos de la función reproductiva, pero no permiten predecir por sí solas si una mujer logrará un embarazo natural ni cuándo ocurrirá.

Por eso, los resultados deben interpretarse junto con la edad, los antecedentes clínicos y el proyecto reproductivo de cada persona.

Consultar tampoco significa que debas iniciar un tratamiento. En muchos casos, el objetivo es simplemente contar con información confiable para decidir con mayor tranquilidad y evaluar las alternativas disponibles.

4. ¿En qué consiste preservar la fertilidad?

Si la maternidad o paternidad se proyecta para más adelante, existen técnicas que permiten conservar células reproductivas para un eventual uso futuro.

En las mujeres, una de las alternativas es la vitrificación de ovocitos, un procedimiento que contempla estimulación hormonal, extracción de los óvulos mediante una punción folicular y su posterior congelación mediante una técnica de criopreservación.

En los hombres, una opción es la congelación de semen, previa evaluación de la muestra en laboratorio.

“Existen distintas formas de preservar la fertilidad. En las mujeres, una de ellas es la vitrificación de ovocitos, que requiere estimulación hormonal, extracción mediante punción folicular y posterior criopreservación. En los hombres, una alternativa es la congelación de semen, previa evaluación de la muestra en laboratorio. Qué opción considerar depende de los antecedentes y de la situación particular de cada persona”, señala el Dr. Pablo Hernandez-Rudnick, ginecólogo y secretario de SOCMER.

La preservación puede responder a motivos médicos o personales. Sin embargo, no es una decisión que deba tomarse de manera automática: requiere conocer los procedimientos, sus costos, sus posibles riesgos y las probabilidades de éxito según cada caso.

5. ¿Congelar óvulos o semen garantiza tener hijos después?

Esta es una de las dudas más importantes y la respuesta es clara: no.

La preservación de la fertilidad puede ampliar las posibilidades reproductivas futuras, pero no asegura un embarazo ni el nacimiento de un hijo. Los resultados dependen de distintos factores, entre ellos la edad al momento de la preservación, la cantidad y calidad de las células almacenadas y las condiciones médicas de cada persona.

“Estas herramientas pueden ampliar las posibilidades reproductivas futuras, pero no garantizan un embarazo. Por eso, parte importante de la orientación es explicar qué puede ofrecer cada alternativa, cuáles son sus limitaciones y qué expectativas son razonables en cada caso”, agrega el Dr. Hernandez-Rudnick.

La información es fundamental para evitar falsas expectativas y comprender que preservar la fertilidad no equivale a detener el reloj biológico ni elimina todas las dificultades que pueden aparecer al intentar concebir.

Informarse también es decidir

Hablar de fertilidad no significa que todas las mujeres deban ser madres ni que exista una edad universalmente correcta para tener hijos. Cada persona tiene sus propias prioridades, circunstancias y proyectos de vida.

Lo importante es comprender que la salud reproductiva también forma parte de esas decisiones. Conocer cómo influye la edad, revisar los antecedentes médicos, consultar oportunamente y entender las alternativas de preservación permite planificar con mayor información.

Porque decidir tener hijos ahora, más adelante o no tenerlos es una elección personal. Y contar con información médica confiable ayuda a que esa decisión responda a tus deseos y posibilidades, no a la falta de conocimiento sobre tu propia fertilidad.

spot_img
spot_img
spot_img