Con una vida profesional independiente, deportiva y en constante movimiento —además de periodista, soy mamá, hija y muchas cosas más; una mujer actual— el auto dejó hace rato de ser solo un medio de transporte. Paso muchas horas al volante: entre entrevistas, entrenamientos, viajes, escapadas de fin de semana y trayectos largos por carretera. Para mí —y para muchas mujeres— el auto es oficina, espacio de pausa, closet improvisado, refugio y compañero de ruta. Por eso, cuando pruebo un modelo, no lo hago solo desde la ficha técnica, sino desde la experiencia real.
Tras manejar la Kia Sportage 2025 en ciudad y carretera, entendí rápidamente por qué este SUV ha recibido tan buenas evaluaciones este año en distintos reviews internacionales: es un auto que se adapta a la vida real, no al revés.
La primera sensación: seguridad, aplomo y control
Desde el primer kilómetro, la Sportage transmite algo fundamental: confianza. No es solo una cuestión estética —aunque su diseño sólido ayuda—, sino cómo se siente al volante. En ciudad, responde con suavidad; en carretera, se muestra estable, firme y muy bien plantada, incluso a mayor velocidad o en adelantamientos.
Esa sensación de control está directamente relacionada con su completo paquete de asistencias a la conducción, uno de los puntos más destacados en este modelo. Frenado autónomo de emergencia, alerta de cambio involuntario de carril, control de crucero adaptativo, sensores delanteros y traseros y cámaras que realmente facilitan la conducción diaria. En versiones más equipadas, la visión 360° es una ayuda enorme para estacionar sin estrés, especialmente en ciudad. Todo funciona de forma intuitiva, sin invadir ni saturar.
Ciudad: manejo amable, incluso en días intensos
Aunque se trata de un SUV familiar, la Kia Sportage 2025 se mueve con mucha soltura en entornos urbanos. Su tamaño interior es amplio y generoso, pero no se siente grande ni incómoda al maniobrar o estacionar. Para quienes, como yo, pasamos gran parte del día arriba del auto, eso se agradece.
La dirección es precisa, la posición de manejo elevada mejora la visibilidad y el selector de marchas mediante rueda giratoria aporta un toque moderno y práctico que, una vez que lo pruebas, se vuelve natural.

En cuanto al consumo, los datos oficiales y la experiencia de manejo confirman lo que otros análisis ya han señalado: es un SUV equilibrado para el uso diario. Dependiendo de la versión, el gasto estimado se mueve entre 9,6 y 11,4 km/l en ciudad, cifras razonables para un vehículo de este tamaño, nivel de equipamiento y seguridad.
Carretera: donde realmente se disfruta
Si hay un escenario donde más disfruto probar autos, es la carretera. Me encanta viajar, recorrer distancias largas y sentir cómo responde un modelo con el paso de las horas. En ese contexto, la Sportage confirma uno de sus mayores atributos: la comodidad sostenida.
La cabina es silenciosa, los asientos son cómodos y la suspensión trabaja muy bien, absorbiendo irregularidades sin perder estabilidad. Es un auto que no cansa, incluso después de varias horas al volante.
Las versiones turbo gasolina entregan alrededor de 265–270 Nm de torque, lo que se traduce en una respuesta ágil y segura para adelantamientos. Las versiones diésel, en tanto, alcanzan hasta 417 Nm de torque, algo que se nota especialmente en carretera, con carga completa o en pendientes largas. En este escenario, el rendimiento mejora de forma evidente, con cifras que van desde los 14,3 hasta 16,7 km/l en carretera, según versión y motorización, un punto muy bien evaluado también en comparativas internacionales.



Espacio pensado para una vida activa
Como mujer deportista —corro en cerro y asfalto— y con una vida activa, el espacio no es un lujo, es una necesidad. En ese sentido, la Kia Sportage 2025 cumple con creces.
La cabina es amplia, cómoda y bien distribuida, permitiendo viajar con niños, adultos, mascotas, bolsos, mochilas e implementos deportivos sin sensación de agobio. El maletero es uno de sus grandes aciertos: supera los 540 litros en uso normal y puede llegar a casi 1.900 litros con los asientos abatidos. Cabe todo lo que la vida diaria —y los fines de semana— suelen exigir.
Diseño moderno, elegante y funcional
Visualmente, la Sportage logra algo que no todos los SUV familiares consiguen: verse moderna, elegante y actual, sin exageraciones. Sus líneas son limpias, bien proporcionadas y con terminaciones cuidadas. El interior, con pantalla integrada al tablero, combina tecnología y funcionalidad sin distraer de la conducción.
Es un auto que se adapta tanto a un look urbano y profesional como a un estilo deportivo y activo, algo que personalmente valoro mucho.



Un SUV que acompaña etapas
Después de probarla en distintos escenarios, puedo decir que la Kia Sportage 2025 es un vehículo que entiende cómo vivimos hoy. Es cómoda en ciudad, estable y eficiente en carretera, espaciosa para la vida familiar y perfecta para quienes tenemos rutinas intensas, activas y cambiantes.
No es solo un medio de transporte: es una compañera de ruta que se adapta a jornadas largas, viajes, deporte, trabajo y descanso. Y cuando un auto logra integrarse así en la vida cotidiana, dan ganas —reales— de seguir manejándolo… y, por supuesto, de recomendarlo.



