La prueba PIAAC, organizada por la OCDE, que mide, entre otras, competencias de lectura, en la población de entre 15 y 65 años, arrojó que uno de cada dos adultos (53,4%) en Chile obtiene resultados por debajo del Nivel 1 de 5 – el más bajo – en comprensión lectora (en comparación con el promedio de la OCDE, 18,9%). Una cifra que pone a pensar en los expertos del área, en 5 próximos desafíos para fortalecer la comprensión en Chile.

“En la escuela -y en la vida- todo parte con la comprensión de lectura”, asegura Kristina Cordero, licenciada en Lenguas Romances de Harvard, doctora en Ciencias de la Computación de la Universidad Católica y directora de Desarrollo e Investigación de producto en Beereaders, plataforma chilena que busca mejorar la comprensión lectora de escolares dándoles acceso a una amplia gama de textos.

Un buen nivel de comprensión lectora es una herramienta esencial que nos permite entender los contenidos en las diferentes asignaturas escolares, formular opiniones fundamentadas en torno a ellas, y desarrollarnos como alumnos y futuros profesionales y miembros de la sociedad civil. “En general las personas con buen nivel de comprensión de lectura, leen regularmente, y esa práctica, nos enseña diferentes modos de comunicación y expresión, que luego podemos desplegar en las diferentes situaciones que la vida nos presenta por lo cual es de importancia capital”, indica la profesional.

Próximo desafíos

  1. No solo puntajes. Fortalecer la comprensión lectora no se limita a mejorar puntajes en tal o cual prueba. Tiene que ver con fomentar una cultura en que todos -adultos y niños por igual- entendamos, por experiencia propia, las posibilidades que brinda la lectura – como una herramienta para entretenernos y enriquecer nuestro mundo interior, para informarnos sobre lo que está pasando en nuestro pueblo, país y mundo, y para ejercitar nuestra visión crítica de lo que ocurre a nuestro alrededor.
  2. Ver la experiencia internacional. aunque es utópico hablar de países como Finlandia, es necesario destacar, cómo su gobierno impulsó un programa muy bueno que conectaba escuelas, bibliotecas y familias en una especie de círculo virtuoso, que estimulaba no solo la lectura, sino prácticas alrededor de la lectura y la escritura en formato digital y tradicional, en contextos colaborativos y comunitarios. Ese tipo de iniciativa es valiosa porque concibe la lectura como algo flexible, dinámico y colectivo.
  3. Enfrentar el rezago. Otro desafío que tenemos -que todos los países tienen-, asegura, es el de abordar el rezago en el desarrollo de la lectura y la comprensión lectora debido a la pandemia. Esto se debe remediar con programas específicos para alumnos que se quedaron atrás con la lectura, para que recuperen ese tiempo perdido, en que el aprendizaje remoto no alcanzó a entregarles lo que necesitaban.
  4. Apoyo a docentes. Hay que apoyar a los profesores con estrategias y herramientas para atender a la diversidad de alumnos en sus aulas, y animarles a los docentes y los papás a reencontrarse ellas y ellos mismos con la lectura.
  5. Sistema de Bibliotecas. El gobierno tiene una gran oportunidad con el sistema de bibliotecas, que tiene mucho potencial para apoyar la lectura de no solo los niños sino de toda la población. En todos los países con buenos niveles de comprensión de lectura, los gobiernos han invertido dinero y esfuerzo en establecer buenas redes de bibliotecas, bien atendidas, con espacios gratos, y una amplia gama de textos, materiales, y programas.

¿La digitalización debería ser un desafío para este gobierno y los que vendrán? “Por supuesto. La gran pregunta es, realmente, cómo se usa la digitalización, por y para qué. Ahí entramos en temas ciudadanos de privacidad, seguridad, ética, justicia, equidad. Siempre tenemos que pensar para qué sirve una herramienta o un proceso digital. Para poder determinar si tiene sentido trasladar una experiencia del formato análogo al formato digital, debemos desarrollar criterios, y en el contexto de la educación esto es un desafío clave, y sumamente interesante. Uno de los aportes más fascinantes de la tecnología digital es que convierte la lectura en una conversación. Si con el libro impreso, la lectura tendía a ser una práctica más pasiva y solitaria, las plataformas digitales que nos permiten acceder no solo a más libros sino a lectores con intereses afines, con quienes dialogar e intercambiar opiniones de manera instantánea y fluida, y crear comunidades alrededor de la lectura, y eso sí que puede ser transformador”, concluye la experta.

BeeReaders es una innovadora plataforma creada en Chile que mejora la comprensión lectora y atrae a los estudiantes a través de una experiencia lúdica con la lectura. En esta plataforma los alumnos pueden explorar un amplio espectro de textos, de diferentes géneros y temas, lo cual facilita que encuentren lo que les interesa y así integren la lectura como una práctica diaria, en la escuela, en la casa, o donde sea que estén.

Esto también es posible a través de su aplicación móvil, que no requiere acceso a internet y se puede descargar desde cualquier dispositivo (iOS o Android).