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Running femenino y ciudad: la apuesta de Women’s Night Out

Correr ya no es solo una rutina deportiva. Para miles de mujeres en Chile, el running se ha transformado en un espacio de bienestar, autonomía y encuentro. Zapatillas puestas, audífonos —o no— y la ciudad como escenario: así se vive hoy una disciplina que crece con fuerza entre mujeres de distintas edades, especialmente en Santiago. Sin embargo, este avance convive con una realidad que aún impone límites, brechas y miedos. En ese cruce aparece Women’s Night Out, una corrida nocturna que no solo suma kilómetros, sino también sentido.

El running femenino atraviesa un momento clave. Cada vez más mujeres lo incorporan a su vida cotidiana como una forma de cuidarse, despejar la mente y reconectar con su cuerpo. No obstante, los datos muestran que todavía hay camino por recorrer. Según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte, vigente a 2025, solo 4 de cada 10 mujeres mayores de 18 años cumplen con las recomendaciones mínimas de actividad física de la Organización Mundial de la Salud, que establece al menos 150 minutos semanales de actividad moderada. En el caso de los hombres, la cifra alcanza el 49,9%, dejando en evidencia una brecha de género que, aunque se ha reducido, sigue siendo relevante.

Correr también es una cuestión de seguridad

Uno de los principales obstáculos para muchas mujeres no tiene que ver con la motivación ni con el rendimiento, sino con la seguridad. Correr en la calle, especialmente de noche, sigue siendo para muchas una experiencia cargada de tensión. Cambiar rutas, evitar ciertos horarios o directamente renunciar a entrenar al aire libre son decisiones frecuentes.

En ese contexto, Women’s Night Out surge como una respuesta concreta. La corrida nocturna, exclusiva para mujeres, se ha consolidado como una plataforma que busca reducir esa brecha, ofreciendo una experiencia diseñada desde las necesidades reales de quienes corren. Aquí, la competencia pasa a segundo plano y el foco está puesto en el acompañamiento, la comunidad y la apropiación del espacio urbano.

“Hoy las mujeres no solo quieren correr, quieren hacerlo en espacios que las representen, donde se sientan seguras y acompañadas”, explica Benjamín Moreno, cofundador de Women4Sport. “Women’s Night Out nace justamente para visibilizar un problema que ocurre en Chile y en todo el mundo: la inseguridad que viven las mujeres al hacer deporte en la vía pública, sobre todo de noche”.

Más que una carrera, una experiencia urbana

El crecimiento del evento da cuenta de una demanda real. En cada edición, miles de mujeres se han sumado, muchas de ellas debutando en el running o retomándolo después de años. La propuesta es clara: crear un entorno amigable donde correr no sea un acto solitario ni intimidante, sino una experiencia compartida.

La tercera versión de Women’s Night Out ya tiene fecha confirmada: se realizará el sábado 21 de marzo de 2026, con punto de partida en la Plaza de la Aviación, junto al metro Salvador. El circuito recorrerá calles de Providencia, en un trazado nocturno que ofrece dos distancias, 5K y 10K, pensadas tanto para quienes recién comienzan como para corredoras más experimentadas. La largada está programada cerca de las 20:30 horas, cuando la ciudad se ilumina y las calles cambian de ritmo.

Para muchas participantes, ese momento tiene un significado especial. No es solo correr de noche, es hacerlo juntas, ocupar la ciudad desde otro lugar y resignificar un espacio que muchas veces se percibe como hostil.

El running como puerta de entrada al deporte

El auge del running femenino no es un fenómeno aislado. En grandes eventos deportivos del país ya se observa un cambio sostenido. En el Maratón de Santiago, por ejemplo, la distancia 10K ha registrado en los últimos años una mayoría de mujeres inscritas, consolidándose como una puerta de entrada al deporte para quienes buscan un desafío alcanzable y compatible con la vida laboral y familiar.

Women’s Night Out se inserta en esa misma lógica, pero con un énfasis distinto: aquí el foco no está en la marca personal ni en el podio, sino en sostener el hábito, generar confianza y construir redes. “Es una manera simbólica de responder a esta necesidad en comunidad y de aportar, desde el deporte, a mejorar los indicadores de actividad física femenina en Chile”, agrega Moreno.

Un impacto que va más allá del evento

Desde una mirada de salud pública, iniciativas como esta cumplen un rol relevante. Promueven hábitos activos, fomentan la constancia y derriban barreras que históricamente han limitado la participación femenina en el deporte. Cuando las experiencias se adaptan a las personas —y no al revés— la participación crece.

Para 2026, el evento suma además un nuevo hito con la incorporación de Under Armour como sponsor técnico deportivo oficial. La marca vestirá a todas las participantes con una polera técnica exclusiva, diseñada especialmente para la corrida, reforzando su compromiso con el impulso del deporte femenino.

A este apoyo se suman marcas como Enel, Rexona, Caja Los Andes, Paris, IM2 Solar Chile, ACHS, Toyota, Nosotras y Gatorade, cuyo respaldo ha sido clave para consolidar a Women’s Night Out como una plataforma que va más allá de una sola noche y busca instalar una conversación de largo plazo sobre mujeres, deporte y espacio público.

Correr juntas, cambiar la ciudad

El crecimiento del running femenino en Chile no es solo una tendencia deportiva, es parte de un cambio cultural más amplio. Correr juntas, de noche y en la ciudad, se convierte en un gesto potente: de autocuidado, de comunidad y de reivindicación del derecho a moverse sin miedo.

Las inscripciones para Women’s Night Out 2026 ya están abiertas en www.wnorun.com, y todo indica que esta tercera edición seguirá ampliando el impacto de una carrera que, más que medir tiempos, busca cambiar la forma en que las mujeres viven el deporte y la ciudad.

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