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Carménère chileno: TerraNoble vuelve a celebrar

Hay cepas que uno reconoce apenas llegan a la copa. Y si hablamos de Carménère chileno, probablemente estamos frente a una de las variedades que más ha cambiado su manera de mostrarse durante las últimas décadas.

Más fresco, menos pesado, con fruta más viva y una acidez que invita a seguir tomando. Esa es precisamente la apuesta que Viña TerraNoble lleva años desarrollando y que acaba de sumar un nuevo reconocimiento internacional: su CA2 Carménère Costa 2023 obtuvo Medalla de Oro en el Global Carmenère Masters, concurso organizado por la publicación británica The Drinks Business y dedicado exclusivamente a esta variedad.

Para una wine lover, hay algo especialmente interesante detrás de esta medalla: no es un premio aislado. Es parte de una historia que ya suma más de diez años de reconocimientos.

Una década poniendo al Carménère en la conversación

El CA2 tiene una trayectoria bastante contundente. En 2018, 2019 y 2020 fue elegido Wine of the Year por Tim Atkin, con 96 puntos en cada una de esas cosechas.

Después llegaron los 94 puntos de Wine Advocate, la publicación asociada a Robert Parker, en 2023; 96 puntos otorgados por el Master of Wine Alistair Cooper en 2022 y 2023; 94 puntos de la Mesa de Cata de La CAV en su guía 2026 —después de los 93 puntos obtenidos en la edición 2025— y una trayectoria sostenida de entre 93 y 94 puntos en Descorchados desde 2017.

Y ahora se suma este Oro en el Global Carmenère Masters.

Para Marcelo García, enólogo jefe de TerraNoble, el reconocimiento confirma una decisión que la viña tomó hace más de una década: demostrar que el Carménère chileno puede tener distintos estilos.

“Esta medalla de oro representa la consolidación de una visión que iniciamos hace más de diez años: demostrar que el Carménère chileno no tiene un solo estilo”, explica.

Y ahí está, para mí, la parte más entretenida de esta historia.

Menos madera, más fruta

Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de Carménère chileno, aparecían ciertos conceptos casi obligatorios: vinos maduros, concentrados, con bastante madera y, en algunos casos, ese carácter vegetal que podía resultar un poco invasivo.

TerraNoble decidió tomar otro camino.

La idea fue cosechar antes, preservar la fruta y trabajar la crianza para conseguir un vino más fresco y equilibrado.

“El gran cambio fue perderle el miedo a la frescura”, cuenta García.

En la práctica, eso significó reducir la madera nueva y utilizar foudres de mayor volumen, permitiendo que la fruta tuviera mayor protagonismo.

El resultado busca poner en primer plano la fruta crujiente, la acidez natural y la identidad del lugar, con taninos suaves y una textura amable.

Dicho en lenguaje de copa: un Carménère que no necesita ser pesado para tener personalidad.

Dos terroirs, dos expresiones

Una de las cosas que más me gustan de esta propuesta es que TerraNoble trabaja el Carménère en dos zonas diferentes de Colchagua.

Por un lado está CA1 Carménère Andes, marcado por la influencia cordillerana. Su perfil apunta a las especias, pimienta, fruta roja fresca, taninos estructurados y una acidez más vibrante.

Por otro está CA2 Carménère Costa, que nace en Lolol, a solo 24 kilómetros del océano Pacífico.

Aquí cambia completamente el paisaje y también cambia el vino.

El CA2 entrega una fruta más jugosa, sutiles notas herbales, recuerdos minerales y una textura redonda y sedosa. En la cosecha 2023, además, las condiciones templadas y equilibradas de la zona costera permitieron una maduración lenta, logrando madurez fenólica sin una acumulación excesiva de azúcar.

En bodega, la intervención también fue medida: extracciones suaves y cerca de un 30% del vino criado en foudres de roble sin tostado.

Todo apunta a lo mismo: frescura, textura y expresión del origen.

El Carménère chileno está cambiando

Hay una razón para mirar con atención esta evolución.

A más de 30 años del redescubrimiento del Carménère en Chile, ocurrido en 1994, la variedad sigue siendo una de las protagonistas de nuestra viticultura.

De acuerdo con el Catastro Vitícola Nacional 2024 del SAG, el Carménère forma parte de las cuatro variedades que concentran el 56% de la superficie de vides para vino del país, junto con Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc y País.

Pero todavía queda mucho por contar.

“Al consumidor global todavía le falta conocer la variedad y entender que Chile hoy ofrece Carménère de alta gama, modernos, frescos y gastronómicos”, sostiene García.

Y quizás esa última palabra sea especialmente importante: gastronómicos.

Porque un Carménère fresco y de buena acidez puede ser mucho más versátil en la mesa. Funciona con carnes, preparaciones especiadas, pastas, verduras asadas y quesos, pero también puede acompañar perfectamente una comida más informal.

¿Qué viene ahora?

TerraNoble no parece dispuesta a quedarse celebrando las medallas.

El equipo técnico está experimentando con microvinificaciones en huevos de hormigón y cerámica, buscando seguir profundizando en la textura de la variedad.

También se trabaja en viticultura de precisión y sustentabilidad para las próximas cosechas de CA1 y CA2.

La viña exporta cerca del 90% de su producción y está presente en más de 30 mercados, por lo que estos reconocimientos tienen también una lectura comercial: ayudan a posicionar el portafolio en mercados como Estados Unidos, Canadá, Brasil, China y el norte de Europa, además de respaldar la presencia de sus vinos en el segmento ultra premium.

Pero para quienes disfrutamos descubrir buenos vinos, hay una lectura bastante más sencilla.

La próxima vez que tengas una botella de Carménère chileno en la mesa, quizás vale la pena mirarlo con otros ojos. Porque detrás de esa cepa que durante años cargó con ciertos prejuicios hay hoy una generación de vinos mucho más frescos, elegantes y expresivos.

Y este CA2 Carménère Costa 2023 de TerraNoble, con su nueva Medalla de Oro internacional, es una buena excusa para volver a descubrirlos.

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