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Castillo Forestal renueva su cocina francesa

Hay lugares que son mucho más que un restaurante. Son parte de la ciudad, de su historia y de esos rincones que siempre vale la pena volver a visitar. Castillo Forestal es uno de ellos. Ubicado frente al Museo Nacional de Bellas Artes, en pleno Parque Forestal, este emblemático edificio patrimonial inicia una nueva etapa con una apuesta que promete conquistar tanto a quienes aman la cocina francesa como a quienes disfrutan descubrir experiencias gastronómicas con identidad.

La gran novedad es la llegada de Jonathan Montero como nuevo Chef Ejecutivo, un cocinero nacido en Château-Thierry, muy cerca de Reims, en la histórica región de Champagne. Su incorporación busca reforzar la esencia francesa del restaurante, pero con un sello muy actual: rescatar recetas tradicionales utilizando, siempre que sea posible, productos provenientes de distintas regiones de Chile.

Un francés cocinando con sabor chileno

La cocina francesa es una de las más admiradas del mundo por su técnica, tradición y respeto por los ingredientes. Esa filosofía es precisamente la que Jonathan Montero quiere potenciar en Castillo Forestal.

Su experiencia no es menor. Antes de llegar a Chile trabajó en reconocidas cocinas europeas como el Royal Champagne Hotel & Spa, en Épernay, donde integró el equipo liderado por Jean-Denis Rieubland, distinguido con el prestigioso título de Meilleur Ouvrier de France, uno de los máximos reconocimientos que puede recibir un chef francés.

También pasó por Le Sporting, en la exclusiva estación de esquí Alpe d’Huez, y por Le Café, en Saint-Barthélemy, perfeccionando una cocina donde la tradición y el respeto por el producto son protagonistas.

Ahora, ese conocimiento aterriza en Santiago con una misión clara: devolver aún más protagonismo a las recetas clásicas francesas.

La vuelta a las recetas de siempre

Esta nueva etapa no busca reinventar la gastronomía francesa, sino justamente lo contrario: volver a sus orígenes.

El restaurante comenzará a elaborar de manera artesanal terrinas, patés y distintas preparaciones que históricamente forman parte de las brasseries francesas.

A ello se suma una renovada carta donde destacan clásicos como el foie gras, el tradicional cassoulet, el boeuf bourguignon y otras preparaciones regionales que durante décadas han definido la cocina gala.

Pero hay un detalle que marca la diferencia: la mayoría de los ingredientes provienen de productores nacionales.

La filosofía de Castillo Forestal consiste en importar únicamente aquellos productos que son irremplazables para mantener la autenticidad de ciertas recetas. Todo lo demás se desarrolla con materias primas chilenas, apostando por la sostenibilidad, el apoyo a productores locales y una cocina más consciente.

Un edificio que también cuenta historias

Hablar de Castillo Forestal es hablar de uno de los edificios más reconocibles del centro de Santiago.

Construido en 1910 para las celebraciones del Centenario de Chile, originalmente fue concebido como embarcadero para la laguna que existía en el Parque Forestal.

Durante más de un siglo tuvo múltiples usos: fue centro administrativo del parque, albergó instituciones públicas, funcionó como jardín infantil e incluso sirvió de refugio para la Escuela de Ballet del Teatro Municipal.

Tras años de abandono, el inmueble fue restaurado y convertido en una elegante brasserie francesa que logró devolverle vida a uno de los espacios patrimoniales más atractivos de la capital.

Hoy, visitar Castillo Forestal no solo significa salir a comer. También es recorrer parte de la historia de Santiago mientras se disfruta una propuesta gastronómica que dialoga permanentemente con ese patrimonio.

Mucho más que buena comida

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que nunca se ha limitado únicamente a la cocina.

Desde hace varios años el restaurante impulsa una política activa de inclusión laboral incorporando personas con discapacidad a su equipo de trabajo, además de desarrollar iniciativas que buscan acercar la gastronomía a públicos diversos.

Entre ellas destacan las ya conocidas Cenas de Sentidos, experiencias inmersivas que invitan a vivir una comida desde una perspectiva completamente distinta, promoviendo la empatía y la inclusión.

A ello se suma una programación permanente de actividades culturales, música en vivo, colaboraciones con embajadas, empresas e instituciones, transformando al Castillo Forestal en un verdadero punto de encuentro donde patrimonio, cultura y gastronomía conviven durante todo el año.

Las noches de cocina al fuego

La nueva etapa también incorpora experiencias pensadas para quienes disfrutan ver cómo nacen los platos.

Desde fines de junio, todos los jueves la terraza del restaurante se transformará en un escenario gastronómico donde pescados, carnes, guarniciones e incluso algunos postres serán preparados al fuego frente a los comensales.

La idea es recuperar una cocina más cercana, sensorial y participativa, donde el proceso forme parte de la experiencia y permita apreciar las técnicas tradicionales francesas desde una perspectiva mucho más cercana.

Es una propuesta que suma un atractivo adicional para quienes buscan panoramas diferentes en Santiago y convierte una simple comida en una experiencia completa.

Un clásico santiaguino que sigue evolucionando

En una ciudad donde constantemente aparecen nuevas propuestas gastronómicas, resulta refrescante ver cómo un restaurante con historia decide evolucionar sin perder su esencia.

Castillo Forestal no pretende seguir modas pasajeras. Su apuesta es otra: rescatar la cocina francesa más auténtica, trabajar con productos chilenos de calidad, fortalecer la producción artesanal y ofrecer una experiencia que combina arquitectura patrimonial, cultura y buena mesa.

Con la llegada del chef Jonathan Montero, este clásico ubicado frente al Museo Nacional de Bellas Artes inicia una nueva etapa que reafirma su lugar como uno de los principales referentes de gastronomía francesa en Chile. Una invitación perfecta para volver a recorrer uno de los rincones más emblemáticos del centro de Santiago y descubrir cómo la tradición francesa puede seguir escribiendo nuevas historias en pleno corazón de la capital.

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