Más de 20 años después de su llegada a Chile, El Ají Seco inicia una nueva etapa en la que la gastronomía peruana será solo el comienzo de una experiencia que busca acercar también la música, las tradiciones y la diversidad cultural del Perú.
Hay sabores que se vuelven parte de una ciudad. Para muchas personas en Santiago, la comida peruana es justamente eso: una alternativa para una salida con amigas, un almuerzo familiar, una celebración o simplemente esas ganas de comer un buen ceviche, un ají de gallina o un lomo saltado.
En ese camino, El Ají Seco lleva más de dos décadas construyendo una historia en Chile. Y ahora quiere dar un paso más.
La cadena de restaurantes peruanos inició una nueva etapa de desarrollo y renovación de marca, con la idea de que sus restaurantes no sean solamente lugares donde se come, sino también espacios capaces de acercar a los chilenos a la cultura, identidad y diversidad del Perú.
Una nueva historia comienza en Lo Barnechea
El punto de partida de este proceso está en El Ají Seco Andino, en Lo Barnechea, restaurante que durante agosto celebra su primer aniversario y que fue la última apertura de la compañía, en 2025.
El concepto está inspirado en la cultura y las tradiciones de los Andes y, justamente por eso, se transformó en una especie de laboratorio para esta nueva etapa de la marca.
La idea es que progresivamente esta renovación también llegue a las otras sucursales, desarrollando experiencias diferentes según el concepto y la identidad de cada restaurante.
“Después de más de dos décadas construyendo una relación con nuestros clientes a través de la gastronomía peruana, sentimos que estamos frente a una oportunidad para dar un nuevo paso. Queremos que cada restaurante sea también una puerta de entrada a la cultura del Perú, a sus historias, sus tradiciones y a la diversidad que existe detrás de cada plato”, explican Edilberto Pérez y Flor Contreras, fundadores y CEO de Corporación Ají Seco.







Más que ceviche
La gastronomía seguirá siendo el corazón de El Ají Seco, pero ahora la propuesta busca contar una historia más grande.
Porque detrás de la cocina peruana existe una enorme diversidad de territorios, productos, tradiciones y celebraciones. Y esa riqueza es la que la marca quiere comenzar a incorporar en sus experiencias.
La apuesta contempla música, encuentros culturales, actividades gastronómicas y nuevas experiencias que permitan generar espacios de encuentro entre Perú y Chile.
La mesa, en este caso, se convierte en el punto de partida.
Y tiene sentido. La comida probablemente sea una de las formas más fáciles de acercarnos a una cultura que no conocemos del todo. Probamos un plato, preguntamos por sus ingredientes, descubrimos una historia y, casi sin darnos cuenta, terminamos aprendiendo algo nuevo.
Una marca con historia
Actualmente, El Ají Seco cuenta con 19 sucursales en distintas comunas de la Región Metropolitana, además de presencia en Viña del Mar y Concepción.
Durante estos años, la cadena ha construido su posicionamiento a partir de la gastronomía peruana, la calidad de sus preparaciones y una atención cercana.
Pero incluso el nombre tiene una historia.
“El Ají Seco” está inspirado en dos elementos vinculados a la cultura peruana. Por una parte, el cuento “El Caballero Carmelo”, de Abraham Valdelomar, donde Ají Seco es el nombre de un gallo de pelea asociado a la entrega, el compromiso y la perseverancia.
Por otra, está el ají tradicionalmente secado al fogón, una práctica utilizada desde tiempos antiguos para preservar este ingrediente y aportar sabor a distintos platos.
Dos referencias que terminan encontrándose en el nombre de una marca que ahora busca ampliar su relato.
Perú y Chile, más cerca de la mesa
La renovación también responde a una realidad que ya conocemos en Santiago: la gastronomía peruana forma parte de nuestra vida cotidiana.
Ya no es una cocina desconocida o reservada para ocasiones especiales. El ceviche, el tiradito, el ají de gallina, el arroz con mariscos y tantas otras preparaciones forman parte del mapa gastronómico de Chile.
Pero El Ají Seco quiere aprovechar justamente esa cercanía para ir un poco más allá.
“Luego de todos estos años demostrando que la gastronomía peruana puede conquistar al público chileno desde la calidad, la atención y el servicio, hoy queremos dar un paso más”, señalan sus fundadores.
La idea, explican, es utilizar la mesa como un punto de encuentro entre culturas, compartiendo raíces y mostrando la diversidad que hace del Perú un país tan rico en identidad y tradición.
Lo que viene
Esta nueva etapa será un proceso de largo plazo. La compañía contempla incorporar nuevas experiencias, actividades gastronómicas y encuentros culturales en sus distintos espacios.
No significa que todos los restaurantes vayan a convertirse en lo mismo. Al contrario: la propuesta busca que cada local pueda desarrollar una identidad y un concepto propio, manteniendo siempre los elementos que han caracterizado a El Ají Seco: la gastronomía peruana, la calidad, el servicio y una atención cercana.
Para quienes vivimos en Santiago y disfrutamos descubrir nuevos sabores, esto puede ser una buena noticia.
Porque quizás la próxima vez que entremos a un restaurante peruano no solo vayamos a comer.
Podemos ir a escuchar música, conocer una tradición, descubrir una historia o simplemente entender un poco más de ese país que, a través de su cocina, lleva tantos años haciéndose un espacio en Chile.
La mesa ya está servida. Ahora El Ají Seco quiere que también nos quedemos a conocer la historia que hay detrás.
Más información sobre sus restaurantes, novedades y sucursales en elajiseco.cl y en Instagram @elajiseco.cl.



