HomeNEWSJóvenes Líder...

Jóvenes Líderes de Generation17: la historia de Rahaf Abu Mayyaleh

En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que las oportunidades, especialmente para los jóvenes, la historia de Rahaf Abu Mayyaleh destaca como una bocanada de aire fresco. Educadora juvenil jordana y parte de Generation17 —la alianza entre Samsung y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)—, Rahaf está demostrando que el acceso a la educación digital puede ser un verdadero punto de inflexión, no solo para una persona, sino para comunidades completas.

Generation17 nació en 2020 con una misión clara: empoderar a jóvenes líderes de todo el mundo que están trabajando activamente por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. A través de tecnología Samsung Galaxy, mentorías y redes de contacto globales, la iniciativa amplifica historias que inspiran y soluciones que funcionan. Y la de Rahaf es una de las más potentes.

Cuando una oportunidad lo cambia todo

Rahaf Abu Mayyaleh sabe, en carne propia, lo que significa tener —o no tener— acceso a la educación tecnológica. Creció viendo cómo muchos jóvenes, especialmente aquellos en contextos vulnerables, quedaban fuera de un mundo que parecía reservado solo para quienes tenían recursos y contactos. Todo cambió cuando, siendo adolescente, logró tomar un curso de programación.

“Fue realmente el primer curso que tuve en robótica. Esa experiencia fue un punto de inflexión”, recuerda. No solo aprendió a programar: ganó confianza, visión de futuro y la certeza de que la tecnología podía ser una herramienta de transformación social.

El contexto no era sencillo. En Jordania, el desempleo juvenil bordea el 40%, según cifras de la ONU. Para muchos jóvenes, la falta de habilidades digitales es una barrera directa al empleo. La tecnología, aunque omnipresente, sigue siendo inaccesible para miles. Rahaf decidió que esa brecha no podía seguir siendo la norma.

Innovar para avanzar: nace IBTKRGO

Con apenas 15 años, en 2017, Rahaf se unió a un grupo de amigos para enseñar habilidades digitales a jóvenes sin acceso a este tipo de formación. Lo que comenzó como una iniciativa pequeña fue creciendo hasta convertirse, en 2023, en una organización formal: IBTKRGO, sigla de “Innovate and Go”.

La propuesta es clara y ambiciosa: entregar educación tecnológica accesible, alineada con los Objetivos Globales de la ONU, especialmente el Objetivo 4 (educación de calidad) y el Objetivo 8 (trabajo decente y crecimiento económico). A través de talleres, campamentos de verano y mentorías personalizadas, IBTKRGO ya ha capacitado a más de 750 jóvenes y ha realizado más de 30 talleres gratuitos en comunidades vulnerables, incluyendo refugiados.

Rahaf no habla desde la teoría. Imparte talleres en Ammán donde la programación se aprende colaborando, experimentando y creando. La tecnología deja de ser abstracta y se vuelve tangible, cercana y, sobre todo, posible.

Preparando a la fuerza laboral del mañana

Hoy, con 23 años, Rahaf sigue innovando. Diseñó kits educativos con empaques reciclables que permiten a los estudiantes aprender programación, robótica e incluso inteligencia artificial. Los componentes electrónicos pueden reutilizarse después de las clases, reforzando además una mirada sostenible.

“Les estamos brindando una educación digital de calidad, lo cual es muy importante para el mercado laboral de hoy y de mañana”, explica. Y no se trata solo de contenidos: es una metodología participativa donde niños y jóvenes trabajan con computadores y micro:bits —pequeños dispositivos programables— para construir robots sencillos y resolver problemas reales.

El impacto es evidente. Al manipular la tecnología desde temprana edad, los estudiantes desarrollan habilidades clave y, algo igual de importante, despiertan la curiosidad. En un escenario donde encontrar trabajo es cada vez más difícil, estas competencias pueden marcar la diferencia entre la exclusión y la oportunidad.

La tecnología también es el motor interno de IBTKRGO. Gracias a ella, Rahaf coordina talleres en distintas zonas de Jordania, gestiona equipos de voluntarios y documenta el trabajo en redes sociales, generando conciencia y atrayendo nuevas alianzas.

Del impacto local al sueño global

Mirando hacia adelante, Rahaf tiene un objetivo claro: convertir IBTKRGO en una plataforma global. Su idea es ampliar la oferta de servicios en línea y llegar más allá de Jordania, con foco en Medio Oriente, pero sin fronteras.

“Mi sueño es expandir este trabajo por todo el Medio Oriente y más allá, para demostrar que cuando los jóvenes tienen acceso a la educación tecnológica y creen en sí mismos, se convierten en la próxima generación de líderes y agentes de cambio”, afirma.

Historias como la de Rahaf Abu Mayyaleh resuenan especialmente en contextos como el nuestro, donde la conversación sobre educación, empleo juvenil y tecnología está más vigente que nunca. Desde Santiago de Chile hasta Ammán, el mensaje es transversal: invertir en jóvenes y en habilidades digitales no es solo una apuesta al futuro, es una necesidad del presente.

spot_img
spot_img
spot_img