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La piel recuerda

El protector solar dejó hace rato de ser un producto reservado para las vacaciones o los días de playa. Hoy, dermatólogos y especialistas insisten en que la fotoprotección debe ser parte de la rutina diaria, incluso en otoño e invierno. Y no es solo una recomendación estética: detrás de este hábito existe una razón de salud pública que cada vez genera más preocupación en Chile.

En el marco del Mes Mundial del Melanoma, ISDIN reforzó un mensaje que busca crear conciencia sobre uno de los cánceres de piel más agresivos y peligrosos: la radiación ultravioleta está presente durante todo el año y el daño que provoca en la piel es acumulativo. En otras palabras, aunque no lo notemos de inmediato, la piel tiene memoria.

Y las cifras son claras. Según datos del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, más de 4.600 personas murieron por cáncer de piel en Chile durante la última década. Además, los casos han aumentado cerca de un 60% y se estima que una de cada diez personas podría desarrollar esta enfermedad a lo largo de su vida.

La preocupación no es menor, especialmente considerando que gran parte de estos casos podrían prevenirse con hábitos simples y constantes.

El melanoma: el cáncer de piel más agresivo

Aunque muchas personas asocian el cáncer de piel únicamente a manchas visibles o lunares sospechosos, el melanoma es mucho más complejo. Se trata de un tumor maligno que se origina en los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, el pigmento natural que protege la piel frente a la radiación solar.

El problema ocurre cuando estas células comienzan a crecer de forma descontrolada, generalmente como consecuencia de la exposición acumulativa a los rayos UV. A diferencia de otros tipos de cáncer de piel, el melanoma tiene una alta capacidad de expandirse rápidamente hacia otros órganos.

El Dr. David Godoy, jefe de Dermato-Oncología de Fundación Arturo López Pérez, explica que aunque el melanoma no es el cáncer de piel más frecuente, sí es el más peligroso, ya que representa cerca del 75% de las muertes asociadas a esta enfermedad.

Además, existe un factor que dificulta su detección temprana: puede aparecer en zonas poco visibles del cuerpo o incluso en áreas que no suelen exponerse al sol, como la planta de los pies, debajo de las uñas o las mucosas.

Por eso, los especialistas insisten en que observar la piel y acudir periódicamente al dermatólogo puede marcar una diferencia enorme.

El gran error: pensar que el invierno protege

En Santiago, especialmente durante los meses fríos, muchas personas creen que el riesgo desaparece porque el sol “ya no se siente”. Sin embargo, los rayos UVA —responsables del envejecimiento prematuro, manchas y daño celular— siguen presentes incluso en días nublados o lluviosos.

De hecho, cerca del 80% de la radiación UV atraviesa las nubes.

Eso significa que caminar por Providencia, manejar hacia la oficina o sentarse junto a una ventana también implica exposición solar. Y aunque el efecto no sea inmediato, el daño se va acumulando lentamente con los años.

Por eso, desde ISDIN recalcan que la fotoprotección diaria debe entenderse igual que el lavado de dientes o la hidratación: un hábito constante y no algo ocasional.

Cómo proteger la piel todos los días

La buena noticia es que prevenir el melanoma no requiere cambios extremos. Los especialistas recomiendan incorporar medidas simples pero efectivas en la rutina diaria:

Protector solar todos los días

Usar FPS 30 o superior incluso en invierno. Idealmente, aplicarlo cada mañana como último paso de la rutina de skincare.

Reaplicar durante el día

Especialmente si existe exposición directa al sol, actividad física o sudoración. La recomendación general es reaplicar cada dos horas.

Evitar la exposición en horarios críticos

Entre las 11:00 y las 16:30 horas la radiación UV alcanza sus niveles más altos.

Complementar con accesorios

Lentes con filtro UV, sombreros de ala ancha y ropa protectora siguen siendo aliados fundamentales.

La regla clave para detectar señales de alerta

Además de la prevención, otro factor decisivo es aprender a observar los cambios en la piel. Para eso, dermatólogos utilizan la conocida regla ABCDE, que ayuda a identificar lunares o manchas sospechosas.

  • A de Asimetría: una mitad es distinta a la otra.
  • B de Bordes: contornos irregulares o poco definidos.
  • C de Color: presencia de distintos tonos.
  • D de Diámetro: tamaño mayor a 5 milímetros.
  • E de Evolución: cambios visibles en forma, tamaño o color.

Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es consultar rápidamente con un especialista.

Texturas ligeras y nuevas fórmulas

Uno de los grandes obstáculos para usar protector solar diariamente ha sido históricamente la sensación pesada o grasosa que algunos productos dejan sobre la piel. Especialmente en mujeres con piel mixta o grasa, esto muchas veces termina desincentivando el hábito.

Frente a eso, marcas dermatológicas como ISDIN han desarrollado fórmulas más livianas, invisibles y cómodas para el uso cotidiano, buscando que la protección solar se integre de manera natural a las rutinas de cuidado facial.

La tendencia actual apunta justamente a productos multifuncionales: texturas ultraligeras, rápida absorción y acabados que permitan usar maquillaje encima sin sensación pegajosa.

Porque más allá de la estética, el objetivo es generar adherencia. Mientras más fácil sea incorporar el protector solar al día a día, mayores son las posibilidades de prevenir daños futuros.

Mucho más que belleza

Durante años, el cuidado de la piel fue visto principalmente como una preocupación estética. Pero hoy el foco cambió. Hablar de fotoprotección es hablar de salud, prevención y calidad de vida.

Y aunque el melanoma continúa siendo uno de los cánceres más agresivos, también es uno de los más prevenibles cuando existe información, conciencia y hábitos consistentes.

La clave está en entender que el sol no desaparece en invierno y que la piel guarda cada exposición, incluso aquellas que parecen inofensivas. Porque sí: la piel recuerda.

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