El calendario de corridas en Santiago acaba de sumar un nuevo evento con vocación de quedarse. Cerca de cinco mil personas participaron este domingo en la primera edición de Pride Run, una jornada que unió deporte, inclusión y celebración del Mes del Orgullo en un ambiente donde el cronómetro pasó a segundo plano y lo importante fue compartir.
Familias completas, grupos de amigos, corredores experimentados, personas que recién comienzan a correr y representantes de distintas comunidades llegaron hasta el sector del Parque de la Aviación, en Providencia, para ser parte de una actividad que demostró que el running también puede transformarse en un espacio de encuentro y diversidad.
Porque si algo quedó claro durante la mañana fue que no era necesario buscar un récord personal para disfrutar la experiencia. Bastaba con querer ser parte.
Mucho más que una corrida
Desde las primeras horas del domingo el ambiente fue distinto al de una carrera tradicional. Música en vivo, activaciones de distintas marcas, foodtrucks y espacios para compartir marcaron el inicio de una jornada donde el deporte fue el punto de partida para celebrar la diversidad.
Mientras algunos calentaban antes de la largada y otros aprovechaban de recorrer el lugar, el ambiente familiar se hacía evidente. Había niños, adultos mayores, corredores habituales y muchas personas que participaron simplemente porque compartían el espíritu del evento.
Durante la mañana los asistentes recorrieron el circuito urbano preparado para esta primera edición, con puntos de hidratación, servicios para corredores y estaciones de animación que acompañaron el recorrido.
Más que competir, la invitación fue disfrutar del movimiento, compartir con otros y vivir una experiencia abierta para todas las personas.
Una enorme bandera humana fue el momento más emotivo
Uno de los hitos que dejó esta primera edición ocurrió cuando miles de participantes formaron una gran bandera humana utilizando las poleras de seis colores entregadas para la actividad.
La imagen, que rápidamente se convirtió en una de las postales del evento, reflejó el objetivo de Pride Run: demostrar que la diversidad también puede celebrarse desde el deporte y ocupando los espacios públicos.
Fue uno de esos momentos donde nadie estaba corriendo, pero todos estaban construyendo algo juntos.
El deporte como espacio de inclusión
Desde la organización explicaron que Pride Run nació con la idea de demostrar que el deporte puede transformarse en un espacio seguro para todas las personas.
“Estamos muy contentos con lo que vivimos hoy. Pride Run nació con la convicción de que el deporte también puede ser un espacio de encuentro, respeto y celebración. Ver a miles de personas reunidas, corriendo, caminando y compartiendo con tanta alegría confirma que este evento tiene un sentido profundo y un enorme potencial para seguir creciendo”, señalaron desde la organización.
Una mirada que también fue compartida por Fundación Iguales, entidad que colaboró en la realización de esta primera edición.
Desde la organización destacaron que actividades como esta permiten visibilizar la diversidad desde una experiencia positiva, masiva y abierta a toda la comunidad, promoviendo espacios donde todas las personas puedan participar sin distinciones.
Una corrida que también fue un panorama familiar
En los últimos años las corridas han dejado de ser eventos exclusivamente deportivos para convertirse en panoramas de fin de semana, y Pride Run parece seguir esa tendencia.
Quienes llegaron al Parque de la Aviación pudieron disfrutar de distintas actividades antes y después de la carrera, prolongando la experiencia con música, espacios gastronómicos y un festival que mantuvo el ambiente festivo durante toda la mañana.
El cierre estuvo marcado por el Pride Run Fest, una instancia donde los asistentes siguieron compartiendo después de cruzar la meta, consolidando un formato que mezcla deporte, recreación y vida al aire libre.
Una nueva cita para el calendario running de Santiago
Santiago suma cada año nuevas carreras que buscan ofrecer experiencias diferentes para los corredores. Algunas apuestan por los desafíos deportivos; otras, por recorridos emblemáticos de la ciudad. Pride Run eligió otro camino: convertir el running en una plataforma para reunir personas desde el respeto, la inclusión y la celebración.
El éxito de convocatoria en su primera edición demuestra que existe interés por participar en eventos donde el deporte convive con causas sociales y donde la experiencia va mucho más allá del tiempo registrado al cruzar la meta.
Para muchas personas fue la oportunidad de correr por primera vez. Para otras, simplemente una nueva carrera en el calendario. Pero para todas quedó la sensación de haber participado en una actividad distinta, donde el objetivo principal fue compartir una mañana de deporte en comunidad.
Con cerca de cinco mil asistentes, una organización que respondió a la alta convocatoria y una imagen que dejó postales memorables, Pride Run cerró su debut instalándose como uno de los nuevos eventos deportivos del Mes del Orgullo en Chile y con buenas perspectivas para seguir creciendo en las próximas ediciones.



