Hay autos que uno entiende apenas se sube y otros que necesitan algunos kilómetros para mostrar de qué están hechos. Con el Geely EX2 me pasó lo segundo. Lo manejé en ciudad, lo saqué a carretera y recorrí cerca de 220 kilómetros. Y después de probarlo, tengo claro que este pequeño eléctrico tiene bastante más para contar que su tamaño.
Hay algo que me gusta de los citycars: son prácticos, fáciles de estacionar y se sienten cómodos para moverse por Santiago. Pero también es cierto que, cuando uno sale de la ciudad, aparece inmediatamente la pregunta de si ese tamaño compacto se traducirá en una experiencia menos cómoda o segura en carretera. Con el Geely EX2 quise justamente comprobarlo.
Mi primera impresión fue bastante positiva. Es un auto pequeño, pero su diseño no intenta esconderlo. Tiene una propuesta moderna, simpática y bastante diferente dentro de los eléctricos de entrada, con líneas limpias y una estética que se siente más actual que la de muchos modelos urbanos.
Y hay un detalle de diseño que, para mí, marca una diferencia: el Geely EX2 tiene espacio de carga tanto adelante como atrás. El maletero delantero permite aprovechar un espacio que normalmente queda inutilizado en este tipo de autos, mientras que atrás encontramos el maletero tradicional. No es solamente un recurso llamativo: para un auto pensado principalmente para la ciudad, contar con dos espacios de almacenamiento suma bastante cuando llevamos compras, bolsos o equipaje.





Fotos: @fotosdeportivas.cl
Un eléctrico pensado para la ciudad
El Geely EX2 es un modelo 100% eléctrico de dimensiones compactas, justamente uno de sus principales atractivos para quienes nos movemos diariamente por Santiago. Es fácil de maniobrar, se estaciona sin grandes complicaciones y su conducción resulta muy suave.
Su motor eléctrico entrega 85 kW de potencia y 147 Nm de torque, una combinación que se siente especialmente bien en ciudad, donde la respuesta inmediata del motor eléctrico permite moverse con agilidad entre semáforos y calles congestionadas.
La batería es de 39,4 kWh y la autonomía homologada llega hasta aproximadamente 395 kilómetros bajo ciclo CLTC, dependiendo de la versión y las condiciones de uso. Como siempre ocurre con los eléctricos, esta cifra hay que entenderla como una referencia y no como una promesa de kilómetros garantizados en cualquier circunstancia.
Y aquí viene una de las cosas que me parece importante contar desde la experiencia de haberlo manejado. La autonomía de un eléctrico depende mucho de nuestra forma de conducir. A mayor velocidad y aceleraciones más intensas, mayor será el consumo de energía; mientras una conducción más suave y anticipada permite aprovechar mejor la batería.
Después de recorrer cerca de 220 kilómetros, mi recomendación para quienes quieran salir a carretera en un eléctrico es ser conservadores al momento de planificar. No significa desconfiar del auto, sino entender que, igual que ocurre con el consumo de combustible de un vehículo convencional, nuestra manera de manejar influye directamente en cuánto vamos a gastar.
Por eso, para un viaje largo, prefiero calcular con margen y no hacerlo pensando en llegar con la batería al límite.
¿Y qué pasa cuando lo sacamos a carretera?
Esta era probablemente mi principal duda. Un citycar eléctrico puede resultar perfecto para la ciudad, pero otra cosa es enfrentarse a una carretera, especialmente cuando aparecen velocidades mayores, adelantamientos y recorridos más largos.
En mi experiencia, su comportamiento en carretera transmite estabilidad y confianza para tratarse de un citycar. La sensación al volante es suave y segura, y el auto se siente bien plantado sobre el camino.
No estamos frente a un vehículo diseñado para viajes familiares de cinco personas con toneladas de equipaje, evidentemente, pero tampoco tuve la sensación de estar manejando un auto exclusivamente urbano que se sintiera incómodo al salir de Santiago.
De hecho, esa fue una de las sorpresas del test drive. El EX2 mantiene esa facilidad de conducción característica de un eléctrico, con una entrega de potencia progresiva y silenciosa, pero suma una sensación de estabilidad que permite enfrentar la carretera con bastante tranquilidad.
Para mí, ahí está uno de sus puntos interesantes: es un auto que funciona muy bien en la ciudad, pero no obliga a quedarse dentro de ella.
Tecnología y comodidad
El interior sigue la misma lógica del exterior: moderno, sencillo y tecnológico. El tablero digital y la pantalla central concentran buena parte de la información y los comandos, mientras que el espacio está bien aprovechado considerando las dimensiones exteriores del vehículo.
La posición de manejo resulta cómoda y la experiencia general es agradable, especialmente porque la ausencia del ruido de un motor a combustión cambia completamente la sensación de conducción.
También me parece importante destacar que estamos ante un auto pensado para hacer más simple el día a día. No necesitas adaptarte a una conducción compleja: se maneja de manera muy intuitiva y la respuesta del motor eléctrico hace que moverse por la ciudad resulte especialmente agradable.
Mi conclusión después de 220 kilómetros
Después de probarlo, creo que el Geely EX2 tiene una propuesta bastante clara: un eléctrico compacto, moderno y fácil de manejar que puede funcionar perfectamente como auto urbano y que, con una planificación adecuada, también permite salir a carretera.
Lo que más me gustó fue justamente esa combinación. Es pequeño para moverse por Santiago, pero no transmite esa sensación de fragilidad que uno podría asociar inicialmente con un citycar.
Y sí, la autonomía requiere que cambiemos un poco nuestra manera de pensar los viajes. En un eléctrico no basta con mirar el número que aparece en la ficha técnica. Hay que considerar la velocidad, las aceleraciones, el tráfico, la ruta y las condiciones del viaje. Mientras más exigimos al auto, más energía consumimos. Parece obvio, pero cuando uno viene de manejar un vehículo a combustión durante años, es una lógica a la que hay que acostumbrarse.
En mi caso, esos 220 kilómetros fueron suficientes para quedarme con una buena impresión del EX2. Me parece especialmente atractivo para quienes buscan entrar al mundo de los eléctricos sin querer necesariamente un auto enorme, y para quienes valoran un vehículo práctico para la ciudad, pero que no se sienta limitado cuando llega el momento de tomar la carretera.
Porque finalmente, el Geely EX2 demuestra que ser pequeño no significa necesariamente sentirse pequeño al volante



